jueves, 27 de marzo de 2014

Todos somos médicos de Jorge Tartaglione

En este libro cuyo subtítulo es: por qué todo lo que creías saber sobre medicina es mentira, el médico cardiólogo Jorge Tartaglione, quien hace treinta años ejerce su profesión, se encarga de desmitificar todos aquellos mitos que se van transmitiendo de generación en generación como verdades irrefutables y que no tienen asidero científico alguno.
Los temas planteados en el libro son diversos debido a que abarca desde dichos urbanos, que aparecen en los capítulos llamados la calle dice, hasta las dietas y la sexualidad.  Lo que más disfruté de leerlo es que el escritor no sólo refuta mitos con explicaciones comprobadas y demostradas científicamente sino que también cuenta anécdotas personales y con esto logra que uno sienta más empatía e identificación con el texto.
Un concepto muy interesante que comienza a explicar en el prólogo y lo nombra en diversas oportunidades en el relato, es el de que Internet cambió la relación médico-paciente. Antes el médico era la autoridad cuya verdad era irrefutable, en cambio ahora la medicina está al alcance de todos.
El paciente googlea el síntoma que tiene y por supuesto las enfermedades que podría llegar a padecer pensando por  lo general que tiene la peor, entonces el médico debe convencerlo de que no padece la dolencia que vio en la red y al finalizar la consulta de ser necesario le da una prescripción médica. Al llegar a casa va a fijarse en la web qué medicación va a tomar y fundamentalmente sus contraindicaciones y el problema es que el Doctor Google, como irónicamente nombra al buscador Tartaglione, le va a resolver todas sus inquietudes pero no siempre desde el modo correcto.
“Lo ideal es ingresar a páginas autorizadas en especial  las de sociedades científicas de cada una de las especialidades médicas y jamás comprar un medicamento por Internet porque no son seguros” explica el doctor.
Coincido en que hay que tener muchísimo cuidado con lo que se consulta porque la expansión de la web es ilimitada por ende proliferan sitios cuya información es falsa o no del todo correcta, como por ejemplo ocurre con la enciclopedia virtual Wikipedia debido a que los usuarios suben los artículos y no siempre son verídicos.
Por ejemplo en algunos casos esta facilidad para consultar síntomas y sus posibles enfermedades puede llegar a ser un problema serio, como el de la escritora Romina Doval. Desde su niñez sufre de hipocondría, que es un trastorno por el cual una persona piensa que padece una enfermedad grave sin fundamento, y siempre estuvo muy obsesionada con la muerte.
Ella tenía como costumbre sacar sus conjeturas respecto a los síntomas que tenía, consultar a varios médicos sin necesidad y cada duda que le surgía la consultaba en la web.
“Así como a los diabéticos se les prohíbe el azúcar, a mi me han vedado terminantemente acudir a Internet para buscar enfermedades. No siempre puedo cumplirlo pero al menos sé que no tengo que hacerlo” cuenta Doval, quien actualmente se siente muchísimo mejor.
También es peligroso consultar en la web porque el paciente a veces por recomendación de un mismo sitio o porque uno amigo le aconseja cierta pastilla para sentirse mejor se automedica, lo cual es muy peligroso, debido a que no todos los organismos tienen la misma reacción ante un remedio y las consecuencias pueden llegar a ser fatales.
Según un estudio de la Asociación de Agentes de Propaganda Médica, el mal uso de medicamentes provoca la muerte de 22 mil personas por año que se traduce en 60 decesos por día a un promedio de 23 por minuto.
“Hoy por hoy, está de moda otra pastillita, se llama ansiolítico y hay quienes dicen que  hace maravillas. Pero cuando el efecto desaparece, el noble carruaje vuelve a ser una ordinaria calabaza y la princesa, una andrajosa aterrada. Quién sabe, tal vez eso sea vivir, pasar de la fantasía a la realidad y de la realidad a la fantasía” contó la escritora Doval.
El resultado de la pastilla no siempre será así en los pacientes debido a que cada situación es particular, pero me pareció que el concepto es útil para ejemplificar que esas maravillas que le provoca su ingesta a un ser querido en vos pueden causar el efecto contrario.

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