Entrevista a María Inés López, masajista
Ella, a los 59 años, se dedica a la estética y a hacer masajes. Ejerce en un centro de belleza en Caballito frente al parque Rivadavia. Acostumbrada al trato con la gente, tiene un tono de voz gentil y educado. Su forma de hablar es pausada pero su mirada cansina delata el agotamiento por extensas jornadas laborales.
¿Hace cuánto que trabajás de masajista y cuántas horas por día?
Hace más de diez años que tengo este oficio y actualmente trabajo en el instituto a partir del mediodía hasta la noche. Llego a mi casa recién pasadas las nueve y media.
¿Por qué elegiste dedicarte a esta profesión?
Antes trabajaba de dactilógrafa en hospitales y en secretaría, hasta que tuve el deseo de querer trabajar con las manos pero desde otro lado. En verdad siempre lo hice pero actualmente desde los masajes y la estética. Estudio diariamente porque para mí es muy importante aprender y actualizarse debido a que todos los días surgen temas nuevos. El año que viene voy a jubilarme de dactilógrafa pero sí planeo seguir ejerciendo por mi cuenta como masajista.
¿Cómo es tu relación con los pacientes?
Siempre me gustó el trato con la gente y me dediqué a la atención al público, pero la relación que tengo con mis pacientes depende de cómo sean ellos. Algunos a la hora de hacerse masajes vienen a dormir, y no sé nada de sus vidas, y otros lo utilizan como una especie de terapia. Yo soy muy respetuosa con los deseos de cada uno. Ellos contratan un servicio y eso debe cumplirse. Por otro lado, en muchos casos soy como una psicóloga que absorbe toda la energía pesada y negativa que tienen y la canaliza para otro lado. Así ellos encuentran la forma de alivianar la mochila que cargan y que se refleja en todo el cuerpo. Por eso a los masajes los completo con armonizacón y ejercicios de respiración para la relajación, que son los que logran sacar el peso y la presión. Es un proceso largo, pero es el único, para poder lograr estar en armonía y plenitud. Lo espiritual también es muy importante en todo este camino.
¿Por qué lo espiritual es primordial en este proceso?
Es crucial porque permite, a través de los masajes, elevar a la persona a un estado superior. Yo creo en Dios y en que el destino no es así por casualidad sino porque hay una enseñanza y porque todos tenemos una misión en esta tierra. No obstante hay personas que no creen en nada, ni siquiera en sí mismos, y yo los entiendo y soy muy abierta a diferentes creencias.
A lo largo de tu profesión notaste a las personas, ¿más o menos dispuestas a abrirse a la vía espiritual?
Actualmente las personas están más abiertas a la meditación, lo que antes negaban. Los jóvenes hoy pueden pedir ayuda, a través de medicinas alternativas, lo cual me parece un gran avance.
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