jueves, 6 de marzo de 2014

Células madre: entre la medicina experimental y la terapia eficaz

Más de 20 países tienen centros clandestinos

  Es frecuente que se distorsione lo que es un tratamiento probado científicamente a uno que aún no ha sido demostrado. No hacer hincapié en informar estas diferencias hace que quien esté en riesgo sea el paciente. Son cada vez más las alternativas medicinales con células madre, que van desde colectas solidarias para viajar a China que cuestan de 100 mil dólares en adelante hasta un implante de bótox y la pregunta que surge es: ¿en qué casos el tratamiento fue demostrado científicamente y en cuáles no?
  Las células madre son células que todos tenemos en el cuerpo pero que se distinguen de las demás por una particularidad: se renuevan ilimitadamente y se las puede inducir a que se conviertan en células con funciones especialesTienen la capacidad de reparar, reemplazar y regenerar células que podrían utilizarse para tratar diversas enfermedades. Sin embargo, a pesar del auge de terapias que hay para distintas afecciones como el Alzheimer, el Parkison, la Diabetes, la Distrofia muscular y la Parálisis cerebral, solo dos fueron aprobadas. Estas son las destinadas a enfermedades sanguíneas, como por ejemplo, el tratamiento para algunos tipos de cáncer, como determinadas leucemias o mielomas; enfermedades hereditarias, entre otras. Los procedimientos con eficacia terapéutica comprobada son: el trasplante alogeneico, obtenido de un donante humano de células madre de médula ósea, sangre periférica y cordón umbilical y el autotransplante de células madre de médula ósea y sangre periférica para tratar enfermedades curables con trasplante de células progenitoras hematopoyéticas. Así lo especifica La Comisión Asesora en Terapias Celulares y Medicina Regenerativa en su sitio web: www.celulasmadre.mincyt.gob.ar
  El riesgo de que existan centros sin control (ver recuadro centros clandestinos) no es solamente por los tratamientos de células madre que se hagan también está en la elaboración de la célula. Para Laura Correa, licenciada en Ciencias Biológicas del Instituto Cravi, “El peligro es que se equivoquen en los procesos al crear la célula, como también que inyecten las de otro paciente y la persona se contagie una enfermedad. También podría haber problemas si el lugar no está en las condiciones adecuadas”. Es por eso que investigadores, médicos y asociaciones de pacientes plantearon la urgencia de que se debata y sancione una ley nacional para regular los tratamientos con células madre. En el sexto encuentro con vistas a tratar la ley, Fabiana Arzuaga, abogada y coordinadora de abogada abogada y coordinadora de La Comisión Asesora en Terapias Celulares y Medicina Regenerativa, remarcó la urgencia de que sea sancionada. “La falta de una ley nacional que regule las investigaciones y terapias con células madre en Argentina limita el ‘poder de policía’ para clausurar los establecimientos de los grupos que ofrecen un tratamiento no aprobado”. Según Pablo Argibay, médico que trabaja en el área de  Transplantes del Hospital Italiano, “lo importante de la ley es que explique que se entiende por curación y que significaría mejoría. Como también debe especificar cuáles son los centros que pueden hacer este tipo de terapias”. El marco regulatorio vigente en el país para la investigación con células madre está integrado por la ley de trasplantes, la regulación de la Asociación Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (A.N.M.A.T) para la medicación y el Ministerio de Salud para la investigación clínica. Las asociaciones oftalmológicas y pediatras establecieron en un comunicado la importancia de que los tratamientos se hagan dentro del marco legal existente siguiendo los métodos de la investigación médica, debido a que por tratarse de un procedimiento experimental, el mismo debe ser gratuito. Es indispensable el consentimiento del paciente. Como también deben atenerse a un protocolo de investigación aprobado por la autoridad regulatoria local, en el caso del país, el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI). 
  Respecto a la medicina alternativa en células madre para la Licenciada en Ciencias Biológicas no hay que considerar que todos aquellos que la realicen lo hagan por un beneficio económico o por la falta de interés por sus pacientes, más bien al contrario, muchos de ellos tienen buenas intenciones. “He hablado con colegas y están convencidos de que su producto funciona porque el resultado fue positivo en varias personas. Pero el problema es que no manejan el conocimiento científico y además el tratamiento no fue demostrado científicamente”.  Este podría ser el caso de Liliana Luna, una mexicana que es Licenciada es Ciencias de la Comunicación, y hace un año que vende y consume el suplemento Stemenhance AFA, que se comercializa en 27 países del mundo. El producto tiene como función nutrir a las células madres adultas del propio organismo para que se transformen en células saludables. Luna asegura que podría tratar enfermedades como el cáncer y la diabetes e incluso hacer desaparecer manchas en la piel porque ella mejoró estética e interiormente. “Es el primer suplemento completamente natural en el mundo que apoya la liberación de células madre adultas en la médula ósea. Durante cuatro horas incorpora células madre en el torrente sanguíneo”. El producto fue descubierto por el doctor Christian Drapeau pero la Comisión Federal para Servicios Sanitarios (Cofepris), que se encarga de autorizar la venta de este tipo de productos, aprobó su comercialización. De todos modos Luna hace hincapié en lo importante de la predisposición del paciente. “Por ejemplo si uno está enfermo de cáncer y toma una pastilla con azúcar pero le dicen que es la mejor del mundo y que lo va a curar, seguramente mejore porque se va a mentalizar para eso”
 Es esencial separar entre lo que el avance científico quiere resolver a los resultados concretos que la ciencia logró. “Es muy importante seguir investigando e invirtiendo para que estas potenciales herramientas en las que se está trabajando se conviertan en una realidad, pero eso todavía no existe. La investigación científica no lleva un mes, dos o tres sino años de investigación” finaliza Correa.

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