lunes, 16 de junio de 2014

Del horror al canto en la AMIA

Son las 9.53 de la mañana del 18 de julio de 1994 y se produce una fuerte explosión, seguida por un gigantesco hongo de humo y polvo. Esta va a provocar la muerte de 85 personas y más de 300 heridos. En una sede de la AMIA en Argentina, ubicada en Pasteur 633, se produce el más horrendo acto nazi después de la Segunda Guerra Mundial.
Hoy es 12 de junio del 2014. Es un día gris y lluvioso pero eso no impide que más de doscientas personas se reúnan en Pasteur 633.
A las 19.30 horas en forma puntual se inaugurará un encuentro coral de música popular, que viene desarrollándose los jueves hace diez años en forma ininterrumpida. Una década: la misma cantidad de tiempo desde que ocurrió aquella tragedia.
El mal clima no impide que los espectadores ocupen casi todas las butacas. Tres coros independientes, no representados por ninguna institución, sino unidos por el placer de cantar van a brindar un show de una hora y media, de media hora cada uno. Ellos son la Trifecta coral club, Coral Canon y Coro Americanto.
El coro que inaugura el espectáculo es La Trifecta coral club que está dirigida por Federico Rigoni. Este coro surgió por la unión de varios coros, entre ellos “Entre claves” que comenzó en la clínica del doctor Máximo Ravenna como un hobby y se transformó en una verdadera pasión.
Sus integrantes viajaron para cantar a distintas provincias del país y este año tienen previsto ir a Uruguay.
Es por eso que hay un mayor repertorio uruguayo en temas como  ”A redoblar”, que simboliza la voz del pueblo en la dictadura y que se consolidó como un himno en ese país.
El coro compuesto por mujeres vestidas en forma muy colorida con una flor en sus cabellos y los hombres de traje y camisa, finaliza su espectáculo con la canción de Rubén Rada “Candombe para figari”.
Durante el show, la fuerza y alegría de los temas que interpretan son acompañados por una guitarra y por baile.
El coro posterior es el Coral Canon, un pequeño coro dirigido por Maximiliano Mancuso que tiene 16 años de trayectoria. Es una agrupación coral femenina de cámara. Su director fomenta el coro en las escuelas de la provincia de buenos aires.
Su repertorio es bastante variado debido a que interpretan temas como “Cuan poquito” de María Elena Walsh hasta “Balada para un loco”, tango cantado por una dulce pero arrabalera voz y que es el tema que dará fin a su show.
Las mujeres, vestidas en forma idéntica, no son acompañadas por un instrumento pero sí por movimientos de baile y sus muy potentes voces.
Por último, canta el Coro Americanto dirigido por Fernardo Martorell y fundado en 1997. El participa en múltiples coros y según lo que cuenta el director del encuentro coral Vivian Tabbush, es quien anima a la gente a cantar.
El coro interpreta temas muy conocidos como  ”Sencillamente” de Bersuit Vergabarat. Y en estas canciones principalmente, el público entusiasta acompaña con chasquidos y aplausos.
Este coro mixto, vestido de negro, es acompañado por una guitarra. Su repertorio también es bastante variado debido a que inaugura su show  con “Mambeado” del grupo onda vaga y finaliza con “La Flor más bella” de Memphis la blusera.
Una vez finalizado el espectáculo, el público ovacionará a la música popular en el encuentro coral. Además tanto los coros, a medida que iban cantando, como los espectadores no se retirarán del lugar hasta que termine todo el show.
Fue realmente muy emocionante estar en ese lugar donde ocurrió el horror y poder sentir que más allá de las puertas blindadas, anti bomba y anti cualquier ataque posible que hay, podían reunirse allí gente para disfrutar un hermosa noche musical.
“Las voces de este lugar, que quisieron ser calladas para siempre, hoy brotan en melodías y vitalidad”, finalizará el director del encuentro coral.


martes, 3 de junio de 2014

Casi un gigoló, un homenaje a Woody Allen



Una exquisita comedia del director John Turturro quien es el protagonista junto con Woody Allen y que formarán una dupla maravillosa.
La película trata de dos amigos judíos de avanzada edad que se encuentran en una desesperada situación financiera. Para lograr salir del apuro deciden probar con el negocio de la prostitución masculina, donde Fioravante (John Turturro) será el Don Juan profesional y Murray (Woody Allen) será su manager.
Cuesta creer que no está dirigida por Allen ya que la película le rinde tributo debido a que parece estar hecha justo para él, por la estructura y el estilo que tiene. El actor hará de él mismo, un judío neurótico y demasiado analista, que suele ser su personaje cliché. Pero lejos de ser algo negativo logra desenvolverse muy bien y la química con Turturro trasciende la pantalla. La música, la fotografía y la estética realmente son excelentes.
Esta comedia tiene arrebatos de delirio y situaciones inverosímiles debido a que ya por sí el argumento es delirante. Pero, si bien a mi me despertó muchas risas por ser una fanática del cine de Allen, reconozco que no es una película estrictamente cómica aunque sí provoca sonrisas.
Los diálogos son impecables e invita a reflexionar sobre  temas como la soledad y la desesperación por tener afecto y las complejas relaciones humanas. Este filme profundiza aspectos que van más allá de de la prostitución y el libertinaje sexual.
Sharon Stone y Sofía Vergara, la dupla de clientas de Fioravante, también brillarán en esta película con una faceta tan real como cómica. Una gratificante sorpresa es el personaje de Vanesa Paradis. Ella interpretará una judía ortodoxa que es viuda y que se cruzará con Fioravante y descubrirá placeres que nunca antes había vivido.
Si apreciás el cine de Woody Allen te recomiendo ver esta película dirigida por John Turturro, que vas a disfrutar de principio a fin.

Muerte en Buenos Aires, la película más marketinera del año



“Muerte en Buenos Aires es lo más parecido a Hollywood en lo que una película argentina ha llegado en cuestiones de lanzamiento y promoción”, opina el crítico Matías Lértora y coincido plenamente. Afiches en las calles y propaganda constante en la televisión hacen que genere una gran expectativa este policial dirigido por Natalia Meta, que lamentablemente  no se cumplen.
La sinopsis de la película trata sobre el inspector Chávez (Demien Bechier), hombre de familia y rudo policía, quien queda a cargo de la investigación de un homicidio ocurrido en uno de los lugares más selectos de la Buenos Aires de los años 80. En la escena del crimen, conoce al agente Gómez (Chino Darín), alias El Ganso un novato que se convierte en su mano derecha. A medida que avanza la investigación, la sombra de una duda cae sobre el círculo íntimo de Chávez. Sin escapatoria, Chávez deberá elegir en quién confiar su vida.
Los recursos más valiosos de la película son la escenografía, vestuario, ambientación y recreación de los ochenta pero como al no tratarse de una película donde primen los valores estéticos debido a que es un policial, estos buenos elementos no hacen a una gran película.
El inspector Chávez es un personaje interesante y pese a que su acento quizás suene exagerado debido a que ha sido traducido, interpreta muy bien las dificultades que se le presentan en la ardua investigación que está llevando a cabo.
Considero que el Chino Darían, quien está incursionando sus pasos por la actuación, logra llevar a cabo muy bien su primer personaje protagónico y va en camino a seguir los pasos de su padre. El personaje de Mónica Antonópulus, no logra cerrarme en ningún momento de la película porque además de protagonizar un par de escenas hot que,  ni siquiera crean tensión entre los personajes,tampoco aportan algo a la trama de la película. Solo se la verá en breves escenas y está desaprovechada como también lo están otros actores como Hugo Arana.
Esta película que tiene gran inversión y producción, termina confundiendo el homicio que trata de resolverse con la cuestión de la homosexualidad que florece en aquella Buenos Aires de esa época.
Quizás si uno va con una expectativa menor con el fin de entretenerse un rato y disfrutar de la excelente banda sonora y rememorar los ochenta, puede disfrutarla mucho más.