martes, 3 de junio de 2014

Muerte en Buenos Aires, la película más marketinera del año



“Muerte en Buenos Aires es lo más parecido a Hollywood en lo que una película argentina ha llegado en cuestiones de lanzamiento y promoción”, opina el crítico Matías Lértora y coincido plenamente. Afiches en las calles y propaganda constante en la televisión hacen que genere una gran expectativa este policial dirigido por Natalia Meta, que lamentablemente  no se cumplen.
La sinopsis de la película trata sobre el inspector Chávez (Demien Bechier), hombre de familia y rudo policía, quien queda a cargo de la investigación de un homicidio ocurrido en uno de los lugares más selectos de la Buenos Aires de los años 80. En la escena del crimen, conoce al agente Gómez (Chino Darín), alias El Ganso un novato que se convierte en su mano derecha. A medida que avanza la investigación, la sombra de una duda cae sobre el círculo íntimo de Chávez. Sin escapatoria, Chávez deberá elegir en quién confiar su vida.
Los recursos más valiosos de la película son la escenografía, vestuario, ambientación y recreación de los ochenta pero como al no tratarse de una película donde primen los valores estéticos debido a que es un policial, estos buenos elementos no hacen a una gran película.
El inspector Chávez es un personaje interesante y pese a que su acento quizás suene exagerado debido a que ha sido traducido, interpreta muy bien las dificultades que se le presentan en la ardua investigación que está llevando a cabo.
Considero que el Chino Darían, quien está incursionando sus pasos por la actuación, logra llevar a cabo muy bien su primer personaje protagónico y va en camino a seguir los pasos de su padre. El personaje de Mónica Antonópulus, no logra cerrarme en ningún momento de la película porque además de protagonizar un par de escenas hot que,  ni siquiera crean tensión entre los personajes,tampoco aportan algo a la trama de la película. Solo se la verá en breves escenas y está desaprovechada como también lo están otros actores como Hugo Arana.
Esta película que tiene gran inversión y producción, termina confundiendo el homicio que trata de resolverse con la cuestión de la homosexualidad que florece en aquella Buenos Aires de esa época.
Quizás si uno va con una expectativa menor con el fin de entretenerse un rato y disfrutar de la excelente banda sonora y rememorar los ochenta, puede disfrutarla mucho más.


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