jueves, 6 de marzo de 2014

Actor, nerd, militante



¿Quién es este señor de casi setenta años con más de cincuenta y cinco de profesión de actor? ¿Quién es este hombre que se dedica a las políticas públicas, que es gestor cultural y que actuó en los éxitos más importantes de la televisión argentina? ¿Quién es este señor que filmó más de veinticinco películas y participó en más de cuarenta títulos teatrales, por nombrar algunos de sus méritos? El es Alberto Francisco “Paco” Fernández de Rosa.

 Antes de empezar la entrevista, mientras prepara té para los dos, me cuenta que se separó dos veces, que tiene tres hijos y que vive con Felipe, uno de ellos. “Mis hijos son grandes así que también tengo nietos. Generalmente nos juntamos a comer en la casa de mi hija mayor”. También me afirma que no tuvo problemas en el divorcio respecto a los bienes, aunque eran solo dos, debido a que en la casa de Capital Federal se quedó viviendo su ex esposa y él en la quinta como quería.
  Sentado cómodamente en el sillón de su cálida y hogareña quinta en Escobar me comenta que va a tomarse este año para tratar de descansar. Pero ya con la palabra “tratar” demuestra que va a tener que hacer un gran esfuerzo para frenar con el trabajo. Actualmente es Director del Centro de Educación Agraria Nº 25 donde también se desarrolla como Director Ejecutivo el Proyecto científico-cultural ¨Botánico de la Provincia de Buenos Aires¨, auspiciado por el Concejo Federal de Inversiones, en Escobar.  A su vez está considerando la posibilidad de hacer stand up.  No obstante recién arrancaría su actividad laboral a pleno el año que viene. “Hace poco terminé de grabar para Violetta (serie de Disney Channel) y después de estos ciclos uno queda fusilado” argumenta como justificándose por su receso laboral.
 Me acerca dos fotos que hay en el living de su hogar y que se ven apenas uno entra a la casa y al mostrármelas me puntualiza: “Esta es mi nieta más chiquita y estas dos son mis hijas que ahora ya son mayores”. Sus ojitos brillosos acompañan el orgullo en su tono de voz cuando habla de su familia y me aclara que tiene más fotografías.
 En numerosas oportunidades suena el celular pero no lo atiende o en todo caso me pide disculpas y me explica que la mayoría de los llamados son de TN, del programa “Tiene la palabra¨, porque esa tarde va a dar una charla.  Al arreglar para poder acompañarlo al canal me aclara: ¨No te preocupes por el viaje porque un amigo nos va a llevar en auto¨
 Un par de veces entran los electricistas a su hogar para hacerle preguntas, por los arreglos que están haciendo en el jardín, y él les responde cortés pero rápidamente. No quiere interrumpir la conversación y su único momento de distracción que comparte conmigo es cuando en voz suave y baja me dice: “Date vuelta, despacito, mira por la ventana (me señala que allí se posa un colibrí). Esto es lo que más me gusta de vivir acá”.
 Trabajó tanto que incluso a le cuesta recordar todo lo que hizo.  Participó de grandes éxitos de la televisión argentina como ¨La Familia Falcón¨, ¨Mesa de Noticias¨, ¨Grande Pa¨, ¨Chiquititas¨. Además fue director del Teatro San Martín y el Teatro Sarmiento (entre muchos otros) más las salas no oficiales. También fue docente, dirigió televisión y a autores de ella, participó en cursos y talleres respecto a la técnica actoral, fue jefe del Departamento de Casting en Telefe, produjo los programas ¨Una Piedra en el Zapato¨ y ¨Poco Serios¨. Fue Jefe del Departamento de Arte de la Universidad de Buenos Aires, Subsecretario de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Director General Comedia de la Provincia de Buenos Aires, Director del Centro Cultural San Martín. Estos son solo algunos de los cargos de su extenso currículum.
 Por eso al preguntarle respecto el papel que más disfrutó realizar duda unos segundos en responder hasta que finalmente contesta: “Saverio, el chef de Chiquititas, fue el personaje que más me gustó hacer porque tenía mucho que ver conmigo. Era asturiano, igual que mi familia, cuidaba a los chicos y tenía ese espíritu agrario de querer juntar a todos”.
 Fue criado en una familia de clase media, en Palermo, con ambos padres profesionales. “Mi papá era un muy buen tipo pero un padre ausente”, cuenta con un dejo melancólico en la voz, pero sin que eso parezca haberlo afectado demasiado. Era contador y deportista y su mamá, que tiene noventa y dos años, es maestra aunque nunca ejerció. Siempre fue ama de casa.
 Que siempre le gustó ser actor y que desde pequeño armaba escenarios para que sus hermanos actúen en la casa ya es historia conocida. Que la primera vez que actuó fue, ocultándoselo a su familia, para un tío que trabajaba en un video TAP en Canal 7 también es algo que se sabe. Como también que desde esa edad no paró de trabajar. Los padres al principio estaban de acuerdo con que actuara solo como una experiencia pasajera. Sin embargo, sin ocultar la alegría y emoción que le produjo, recuerda: “Luego estaban muy orgullosos de que fuera actor”.
 En la adolescencia también le surgió el interés por las políticas públicas por lo que es gestor cultural y peronista. Nunca dejó de hacerlo pese a sus miedos por la persecución durante la dictadura. Su nombre aparecía en la lista de prohibidos, como un amigo funcionario le confesó. “Estuve muy agradecido de que haya tenido la gentileza de decírmelo. De todos modos ya lo sabía. Había quedado para trabajar en un elenco y el director me dijo: ¨te podría mentir y decirte que no quedaste pero la verdad es que estás en la lista, por eso no podés participar”¨ resume. Esta situación lo obligó a irse de su país.
“Viví en España durante dos años y con la que en ese entonces era mi mujer decidimos tener una hija, Guadalupe. Ella nació allá por lo que es madrileña. Como eran giras lujosas, de muy buen nivel y hoteles excelentes, la pasamos muy bien” comenta con una sonrisa pero el tono de voz le cambió, volviéndose más melancólico al decir: “Podría haberme quedado en España pero volví porque no me bancaba estar sin mi hija (Valentina, la hija mayor que había tenido con su primera esposa, se había quedado en la Argentina)”. Inmediatamente explica: “Si bien la hice viajar (refiriéndose a Valentina) para que viva unos meses conmigo, no era lo mismo. No podés quedarte a vivir en un lugar y tener a tu hijita chiquita lejos tuyo”. Sus ojos azules se ponen llorosos al rememorar ese momento y luego concluye: “Esa fue la principal razón por la que me volví, porque me fue muy bien y podría haberme quedado a vivir en España tranquilamente”. A la vez otro motivo para su retorno podía ser porque ya había logrado consolidarse como actor reconocido y de prestigio en la Argentina, pero esto en comparación con lo otro no tiene casi importancia. “Que te obliguen a que te vayas de tu propio país, es desgarrador” subraya, volviendo a sentir ese mismo dolor.
 Luego vamos en el auto con el amigo, con quien comparte el proyecto del jardín botánico, al estudio de TN. En el transcurso del viaje me cuenta de su proyecto de realizar stand up.
- ¿Te parece bien una hora por show? ¿Cuánto tiempo suelen durar estos espectáculos?
- (Yo le respondo, intentando recordar algunos que he visto sin ser una experta en el género): Generalmente duran entre cuarenta y cinco minutos, cincuenta.
- La idea es que también haya un poco de sketch, es decir que yo interactúe con las dos o tres asistentes que estén en el show y que después haga mi monólogo.
 Como salimos con tiempo y no hubo ningún obstáculo que pueda dificultarnos el viaje, llegamos más temprano del horario estipulado. La asistente de producción nos dice que podemos aguardar en el camarín pero él prefiere ir a comer afuera. Gentilmente me invita a comer pizza con su amigo, que lo acompaña en todo momento. Él recuerda como si fueran tiempos remotos, aunque quizás fueron hace un par de décadas atrás o menos aún: “Pensar que cada semana que venía a grabar al canal me compraba una camisa, ahora es impensable. Lo que cambió es la composición del gasto”. Su amigo, discutiéndole le dice: “No es tan así, ahora la gente gasta más”. Pero él insiste, firme en su idea, de que el cambio era en la composición del gasto como repite varias veces más. A lo que su amigo finaliza: “no hablemos de estos temas que quedamos como dos viejos”. Los dos no pueden evitar reírse.
 Ni bien estamos por entrar, observando al canal con admiración y deteniéndose unos instantes, me comenta: “Esta durante mucho tiempo fue mi casa. Las salas de grabación son mi segundo hogar”. Desde la pre-adolescencia que trabaja como actor y teniendo en cuenta que las jornadas de grabación de la televisión suelen ser de doce horas por día, realmente pasó la mayor parte de su vida allí.
Acostumbrado a las largas horas de espera que caracteriza trabajar en la pantalla chica no se muestra impaciente en lo más mínimo en la demora que tuvo desde el camarín hasta que vino la maquilladora para prepararlo para salir al aire. Con suma tranquilidad, sintiéndose cómodo, toma su cafecito y charla animosamente mientras cada tanto repasa su libreto. “Sé conciso, sé conciso, me lo repitieron tanto que quedó grabado en mi memoria (aunque lo dice no porque le haya molestado sino porque como tiende a hablar mucho, debe mentalizarse para no hacerlo). Uno tiene que adaptarse a los tiempos de la televisión”. Su amigo le pregunta por su mamá y él le cuenta que vive en un geriátrico en Córdoba pero que está al lado de la casa de su hermano. Por lo que está viendo que actividades suspende para ir a visitarla ese fin de semana. “Hace un mes que no la veo, un montón, igual mi hermano todos los días le da de comer en el hospital” cuenta aliviado, mostrando el amor y preocupación por su madre anciana. También me cuenta que durante muchos años durmió en un sillón de un cuerpo durante los intervalos en las grabaciones. La conversación continúa hasta que lo llaman para entrar al estudio.
 Durante los intervalos del programa conversa cordialmente con el staff e incluso con un gesto con el dedo y un guiño cómplice me pregunta si todo anda bien. Su carácter cómico hace que bromee frecuentemente, aunque siempre con respeto haciendo chistes inocentes y sin ninguna grosería. Por ejemplo cuando en un corte un panelista le comentó a otro sobre tal pregunta que quedó afuera, él interviene en la conversación y acota: “Es que el problema es que ustedes son medio lentejas”. Lo cual produce risas por doquier.
 Al finalizar la grabación me pregunta qué me pareció el programa, si fue entretenido y destaca: “Yo traté de hacer chistes y de que fuera dinámico”. No obstante, lejos del entorno de su hogar, se muestra diferente. Habla con mucha más rapidez, está más en pose y sus respuestas son mucho más breves aunque sí conserva su carisma característico.
 Pese a que es una persona mayor jubilarse jamás pareciera plantearse como una posibilidad sino que piensa seguir actuando en la política. Evalúa presentarse con candidato a intendente en Escobar para las elecciones del 2015. Como el argumenta: “Siempre me gustaron los micro-objetivos, podría haber fantaseado con ser presidente de la República a los 17, aunque ahora sería imposible. De todos modos es muy pronto aún para hablar de mi candidatura. En marzo del año que viene lo veré”.
 A pesar de la cantidad de programas en los que participó, nunca deja de pensar nuevas propuestas. Con ferviente entusiasmo dilucida: “Lo que me gustaría realizar es algo similar a un programa en el que participé que se llamaba ¨Donde empieza el camino¨. En esa época todo era en vivo y en directo. Representaba la infancia de los grandes personajes de la historia. Yo en ese momento tenía 11-12 años pero como era petisito podía actuar de ocho años perfectamente. Me gustaría volver a hacerlo pero con los grandes protagonistas de la historia argentina y latinoamericana. Para actuar tal vez estaría limitado por la edad, porque pocos llegaron a tantos años. Aunque pensándolo bien podría hacer de San Martín, Artigas. De todas maneras en lugar de actuar, podría producirlo”.
  Esta creatividad fue la que logró que fuera docente sin tener el título, que hiciera pos grados sin tener el diploma universitario como tampoco el secundario que lo terminó hace dos años atrás. Su exigente trabajo lo hizo dejar en tercer año. “Estudié durante un tiempo el colegio a la noche pero no me daban los tiempos para grabar” recuerda. Luego retomó y se especializó en Bachiller en Ciencias Naturales y Salud, que es el tema al que se dedica. Todo esto lo obtuvo gracias a presentar proyectos debido a que al no tener los estudios determinados debía demostrar que estaba capacitado para hacerlo. Esto incluyó rendir los exámenes correspondientes. Además tener una familia y su trabajo demandante hicieron que realizar cursos online. “La diplomatura que estoy terminando en Educación y Medios, la hago online. Te exige comprometerte mucho porque hay participar en foros, entregar trabajos. Tenés que organizarte muy bien porque si no abandonás” razona.
- En el poco tiempo libre que queda después de las agotadoras jornadas de grabación, ¿tenés algún hobby para distenderte?
- Estudiar
- ¿Estudiar?
- Sí, estudiar. Ahora que me pongo a pensar quedé como un verdadero nerd. Pero es así. Estudié historia argentina, filosofía, historia de la literatura argentina, también teatro. Me gusta mucho leer pero con una determinada metodología, con un objetivo de conocimiento.
 Por otro lado pese a que el lugar en el que más le gusta trabajar es la pantalla chica, no mira muchos programas de televisión. Salvo algunos específicos como los de Canal Encuentro y noticieros. Lo que disfruta es mirar documentales junto con su hijo, leer policiales y usar su tablet para leer libros online y también para buscar información, como por ejemplo de filosofía. A su vez le sirve para profundizar conocimientos, por ejemplo de un libro que leyó respecto a la génesis griega.
 Podría estar tranquilamente dedicándose a lo actoral o bien a la política o quizás evaluar la posibilidad de jubilarse pero no puede dejar de hacer lo que hizo toda su vida. “Sos actor y militante para toda tu vida. Podes comprometerte menos pero nunca dejás de hacerlo” finaliza con una amplia sonrisa.

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