¿Quién es
este señor de casi setenta años con más de cincuenta y cinco de profesión de
actor? ¿Quién es este hombre que se dedica a las políticas públicas, que es
gestor cultural y que actuó en los éxitos más importantes de la televisión
argentina? ¿Quién es este señor que filmó más de veinticinco películas y
participó en más de cuarenta títulos teatrales, por nombrar algunos de sus
méritos? El es Alberto Francisco “Paco” Fernández de Rosa.
Antes
de empezar la entrevista, mientras prepara té para los dos, me cuenta que se
separó dos veces, que tiene tres hijos y que vive con Felipe, uno de ellos. “Mis hijos son grandes así que también tengo
nietos. Generalmente nos juntamos a comer en la casa de mi hija mayor”.
También me afirma que no tuvo problemas en el divorcio respecto a los bienes,
aunque eran solo dos, debido a que en la casa de Capital Federal se quedó
viviendo su ex esposa y él en la quinta como quería.
Sentado cómodamente en el sillón de su
cálida y hogareña quinta en Escobar me comenta que va a tomarse este año para
tratar de descansar. Pero ya con la palabra “tratar” demuestra que va a tener
que hacer un gran esfuerzo para frenar con el trabajo. Actualmente es Director
del Centro de Educación Agraria Nº 25 donde también se desarrolla como Director
Ejecutivo el Proyecto científico-cultural ¨Botánico de la Provincia de Buenos
Aires¨, auspiciado por el Concejo Federal de Inversiones, en Escobar. A su vez está considerando la
posibilidad de hacer stand up. No
obstante recién arrancaría su actividad laboral a pleno el año que viene. “Hace poco terminé de grabar para Violetta
(serie de Disney Channel) y después de estos ciclos uno queda fusilado”
argumenta como justificándose por su receso laboral.
Me
acerca dos fotos que hay en el living de su hogar y que se ven apenas uno entra
a la casa y al mostrármelas me puntualiza: “Esta es mi nieta más chiquita y estas dos son mis hijas que ahora ya son
mayores”. Sus ojitos brillosos acompañan el orgullo en su tono de voz
cuando habla de su familia y me aclara que tiene más fotografías.
En
numerosas oportunidades suena el celular pero no lo atiende o en todo caso me
pide disculpas y me explica que la mayoría de los llamados son de TN, del
programa “Tiene la palabra¨, porque esa tarde va a dar una charla. Al arreglar para poder
acompañarlo al canal me aclara: ¨No te
preocupes por el viaje porque un amigo nos va a llevar en auto¨
Un
par de veces entran los electricistas a su hogar para hacerle preguntas, por
los arreglos que están haciendo en el jardín, y él les responde cortés pero
rápidamente. No quiere interrumpir la conversación y su único momento de
distracción que comparte conmigo es cuando en voz suave y baja me dice: “Date vuelta, despacito, mira por la ventana
(me señala que allí se posa un colibrí). Esto es lo que más me gusta de vivir
acá”.
Trabajó
tanto que incluso a le cuesta recordar todo lo que hizo. Participó de grandes éxitos de
la televisión argentina como ¨La Familia Falcón ¨, ¨Mesa de Noticias¨, ¨Grande Pa¨,
¨Chiquititas¨. Además fue director del Teatro San Martín y el Teatro Sarmiento
(entre muchos otros) más las salas no oficiales. También fue docente, dirigió
televisión y a autores de ella, participó en cursos y talleres respecto a la
técnica actoral, fue jefe del Departamento de Casting en Telefe, produjo los
programas ¨Una Piedra en el Zapato¨ y ¨Poco Serios¨. Fue Jefe del Departamento
de Arte de la Universidad
de Buenos Aires, Subsecretario de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires,
Director General Comedia de la
Provincia de Buenos Aires, Director del Centro Cultural San
Martín. Estos son solo algunos de los cargos de su extenso currículum.
Por
eso al preguntarle respecto el papel que más disfrutó realizar duda unos
segundos en responder hasta que finalmente contesta: “Saverio, el chef de Chiquititas, fue el personaje que más me gustó hacer
porque tenía mucho que ver conmigo. Era asturiano, igual que mi familia,
cuidaba a los chicos y tenía ese espíritu agrario de querer juntar a todos”.
Fue
criado en una familia de clase media, en Palermo, con ambos padres
profesionales. “Mi papá era un muy buen
tipo pero un padre ausente”, cuenta con un dejo melancólico en la voz,
pero sin que eso parezca haberlo afectado demasiado. Era contador y deportista
y su mamá, que tiene noventa y dos años, es maestra aunque nunca ejerció.
Siempre fue ama de casa.
Que
siempre le gustó ser actor y que desde pequeño armaba escenarios para que sus
hermanos actúen en la casa ya es historia conocida. Que la primera vez que
actuó fue, ocultándoselo a su familia, para un tío que trabajaba en un video
TAP en Canal 7 también es algo que se sabe. Como también que desde esa edad no
paró de trabajar. Los padres al principio estaban de acuerdo con que actuara solo
como una experiencia pasajera. Sin embargo, sin ocultar la alegría y emoción
que le produjo, recuerda: “Luego
estaban muy orgullosos de que fuera actor”.
En
la adolescencia también le surgió el interés por las políticas públicas por lo
que es gestor cultural y peronista. Nunca dejó de hacerlo pese a sus miedos por
la persecución durante la dictadura. Su nombre aparecía en la lista de
prohibidos, como un amigo funcionario le confesó. “Estuve muy agradecido de que haya tenido la gentileza de decírmelo. De
todos modos ya lo sabía. Había quedado para trabajar en un elenco y el director
me dijo: ¨te podría mentir y decirte que no quedaste pero la verdad es que
estás en la lista, por eso no podés participar”¨ resume. Esta situación
lo obligó a irse de su país.
“Viví en España durante dos años y con la que
en ese entonces era mi mujer decidimos tener una hija, Guadalupe. Ella nació
allá por lo que es madrileña. Como eran giras lujosas, de muy buen nivel y
hoteles excelentes, la pasamos muy bien” comenta con una sonrisa pero el
tono de voz le cambió, volviéndose más melancólico al decir: “Podría haberme quedado en España pero volví
porque no me bancaba estar sin mi hija (Valentina, la hija mayor que había
tenido con su primera esposa, se había quedado en la Argentina )”.
Inmediatamente explica: “Si bien la hice
viajar (refiriéndose a Valentina) para que viva unos meses conmigo, no era lo
mismo. No podés quedarte a vivir en un lugar y tener a tu hijita chiquita lejos
tuyo”. Sus ojos azules se ponen llorosos al rememorar ese momento y
luego concluye: “Esa fue la principal
razón por la que me volví, porque me fue muy bien y podría haberme quedado a
vivir en España tranquilamente”. A la vez otro motivo para su retorno
podía ser porque ya había logrado consolidarse como actor reconocido y de
prestigio en la Argentina ,
pero esto en comparación con lo otro no tiene casi importancia. “Que te obliguen a que te vayas de tu propio
país, es desgarrador” subraya, volviendo a sentir ese mismo dolor.
Luego
vamos en el auto con el amigo, con quien comparte el proyecto del jardín
botánico, al estudio de TN. En el transcurso del viaje me cuenta de su proyecto
de realizar stand up.
- ¿Te parece bien una hora por show?
¿Cuánto tiempo suelen durar estos espectáculos?
- (Yo le
respondo, intentando recordar algunos que he visto sin ser una experta en el
género): Generalmente duran entre cuarenta y cinco minutos, cincuenta.
- La idea es que también haya un poco
de sketch, es decir que yo interactúe con las dos o tres asistentes que estén
en el show y que después haga mi monólogo.
Como
salimos con tiempo y no hubo ningún obstáculo que pueda dificultarnos el viaje,
llegamos más temprano del horario estipulado. La asistente de producción nos
dice que podemos aguardar en el camarín pero él prefiere ir a comer afuera.
Gentilmente me invita a comer pizza con su amigo, que lo acompaña en todo
momento. Él recuerda como si fueran tiempos remotos, aunque quizás fueron hace
un par de décadas atrás o menos aún: “Pensar
que cada semana que venía a grabar al canal me compraba una camisa, ahora es
impensable. Lo que cambió es la composición del gasto”. Su amigo,
discutiéndole le dice: “No es tan así, ahora la gente gasta más”. Pero él
insiste, firme en su idea, de que el cambio era en la composición del gasto
como repite varias veces más. A lo que su amigo finaliza: “no hablemos de estos
temas que quedamos como dos viejos”. Los dos no pueden evitar reírse.
Ni
bien estamos por entrar, observando al canal con admiración y deteniéndose unos
instantes, me comenta: “Esta durante
mucho tiempo fue mi casa. Las salas de grabación son mi segundo hogar”.
Desde la pre-adolescencia que trabaja como actor y teniendo en cuenta que las
jornadas de grabación de la televisión suelen ser de doce horas por día,
realmente pasó la mayor parte de su vida allí.
Acostumbrado
a las largas horas de espera que caracteriza trabajar en la pantalla chica no
se muestra impaciente en lo más mínimo en la demora que tuvo desde el camarín
hasta que vino la maquilladora para prepararlo para salir al aire. Con suma
tranquilidad, sintiéndose cómodo, toma su cafecito y charla animosamente
mientras cada tanto repasa su libreto. “Sé
conciso, sé conciso, me lo repitieron tanto que quedó grabado en mi memoria
(aunque lo dice no porque le haya molestado sino porque como tiende a hablar
mucho, debe mentalizarse para no hacerlo). Uno tiene que adaptarse a los
tiempos de la televisión”. Su
amigo le pregunta por su mamá y él le cuenta que vive en un geriátrico en
Córdoba pero que está al lado de la casa de su hermano. Por lo que está viendo
que actividades suspende para ir a visitarla ese fin de semana. “Hace un mes que no la veo, un montón, igual
mi hermano todos los días le da de comer en el hospital” cuenta
aliviado, mostrando el amor y preocupación por su madre anciana. También me
cuenta que durante muchos años durmió en un sillón de un cuerpo durante los
intervalos en las grabaciones. La conversación continúa hasta que lo llaman
para entrar al estudio.
Durante
los intervalos del programa conversa cordialmente con el staff e incluso con un
gesto con el dedo y un guiño cómplice me pregunta si todo anda bien. Su
carácter cómico hace que bromee frecuentemente, aunque siempre con respeto
haciendo chistes inocentes y sin ninguna grosería. Por ejemplo cuando en un
corte un panelista le comentó a otro sobre tal pregunta que quedó afuera, él
interviene en la conversación y acota: “Es que el problema es que ustedes son medio
lentejas”. Lo cual produce
risas por doquier.
Al
finalizar la grabación me pregunta qué me pareció el programa, si fue
entretenido y destaca: “Yo traté de
hacer chistes y de que fuera dinámico”. No obstante, lejos del entorno
de su hogar, se muestra diferente. Habla con mucha más rapidez, está más en
pose y sus respuestas son mucho más breves aunque sí conserva su carisma
característico.
Pese
a que es una persona mayor jubilarse jamás pareciera plantearse como una
posibilidad sino que piensa seguir actuando en la política. Evalúa presentarse
con candidato a intendente en Escobar para las elecciones del 2015. Como el
argumenta: “Siempre me gustaron los
micro-objetivos, podría haber fantaseado con ser presidente de la República a los 17,
aunque ahora sería imposible. De todos modos es muy pronto aún para hablar de
mi candidatura. En marzo del año que viene lo veré”.
A
pesar de la cantidad de programas en los que participó, nunca deja de pensar
nuevas propuestas. Con ferviente entusiasmo dilucida: “Lo que me gustaría realizar es algo similar a un programa en el que
participé que se llamaba ¨Donde empieza el camino¨. En esa época todo era en
vivo y en directo. Representaba la infancia de los grandes personajes de la
historia. Yo en ese momento tenía 11-12 años pero como era petisito podía
actuar de ocho años perfectamente. Me gustaría volver a hacerlo pero con los
grandes protagonistas de la historia argentina y latinoamericana. Para actuar
tal vez estaría limitado por la edad, porque pocos llegaron a tantos años.
Aunque pensándolo bien podría hacer de San Martín, Artigas. De todas maneras en
lugar de actuar, podría producirlo”.
Esta creatividad fue la que logró que fuera docente sin tener el título, que
hiciera pos grados sin tener el diploma universitario como tampoco el
secundario que lo terminó hace dos años atrás. Su exigente trabajo lo hizo
dejar en tercer año. “Estudié durante
un tiempo el colegio a la noche pero no me daban los tiempos para grabar”
recuerda. Luego retomó y se especializó en Bachiller en Ciencias Naturales y Salud,
que es el tema al que se dedica. Todo esto lo obtuvo gracias a presentar
proyectos debido a que al no tener los estudios determinados debía demostrar
que estaba capacitado para hacerlo. Esto incluyó rendir los exámenes
correspondientes. Además tener una familia y su trabajo demandante hicieron que
realizar cursos online. “La diplomatura
que estoy terminando en Educación y Medios, la hago online. Te exige
comprometerte mucho porque hay participar en foros, entregar trabajos. Tenés
que organizarte muy bien porque si no abandonás” razona.
- En el
poco tiempo libre que queda después de las agotadoras jornadas de grabación,
¿tenés algún hobby para distenderte?
- Estudiar
-
¿Estudiar?
- Sí, estudiar. Ahora que me pongo a pensar quedé como un verdadero nerd.
Pero es así. Estudié historia argentina, filosofía, historia de la literatura
argentina, también teatro. Me gusta mucho leer pero con una determinada
metodología, con un objetivo de conocimiento.
Por
otro lado pese a que el lugar en el que más le gusta trabajar es la pantalla
chica, no mira muchos programas de televisión. Salvo algunos específicos como los
de Canal Encuentro y noticieros. Lo que disfruta es mirar documentales junto
con su hijo, leer policiales y usar su tablet para leer libros online y también
para buscar información, como por ejemplo de filosofía. A su vez le sirve para
profundizar conocimientos, por ejemplo de un libro que leyó respecto a la
génesis griega.
Podría
estar tranquilamente dedicándose a lo actoral o bien a la política o quizás
evaluar la posibilidad de jubilarse pero no puede dejar de hacer lo que hizo
toda su vida. “Sos actor y militante
para toda tu vida. Podes comprometerte menos pero nunca dejás de hacerlo”
finaliza con una amplia sonrisa.
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