martes, 22 de abril de 2014

Un día en un medio alternativo barrial

Enrique Lifschitz es, a los 82 años, el creador y director del periódico Vínculos Vecinales, de Floresta. Reparte con un changuito los ejemplares en forma personal, a través de comercios e instituciones, caminando más de cien cuadras con un “fuerte espíritu deportivo”, como definió.
“A mi diario lo diagramo, redacto y de toda la información que recibo, que es bastante, clasifoc cual le puede interesas a los vecinos de mi barrio”, destacó. El ícono del periodismo barrial, agregó: “A su vez, la intercalo con los avisos publicitarios que consigo”.
Vínculos vecinales fue fundado por Lifschitaz en 1958, luego dejó de circular y se retomó en 1985. El periódico vende 3000 ejemplares mensuales. Cuando los recibe, realiza la cobranza de avisos, que algunos se los pagan en el momento, y otros debe combinar telefónicamente y cobrar otro día.
El director no solo trabaja en el diario sino que a su vez participa de actividades culturales, sociales, deportivas, comunitarias y movimientos vecinales para mejorar la calidad de vida del barrio. Simultáneamente, participa de talleres de historia barrial y literatura, para “poder mantenerse informado y recoger información”.
Durante el día, como vive solo, debe realizar las compras y los quehaceres domésticos y en sus ratos libres, que pueden ser de día o de noche, aprovecha para usar la computadora y preparar el material de edición. Por ende, no tiene una redacción externa sino que trabaja desde su hogar.
La ganancia principal que obtiene la utiliza para poder costearse los gastos en médicos, remedios y psicólogos, debido a que a su edad como remarcó, los gastos son muy elevados.
No obstante, pese a que es un hombre que realiza múltiples actividades, no planear trabajar el resto de su vida sino que piensa en el futuro tomarse una pausa. “El diario lo voy a seguir haciendo solamente hasta cumplir los 100, después veré que otra actividad puedo realizar para no aburrirme”, finalizó.
Me parece que es esencial que sigan existiendo medios como Vínculos Vecinales que le dan una mirada distinta al barrio que uno pese a que pueda visitar frecuentemente no observe esos detalles que lo hacen especial. También es bueno que se conozcan que actividades se realizan allí porque en las grandes ciudades se vive con tal estrés que no se suele aprovechar el tiempo libre, que aunque sea escaso no hay mejor inversión en hacerlo en algo que uno disfrute por el placer mismo de hacerlo sin un fin en particular.
Ojalá que Enrique Lifschitz viva más de cien años y haga otra actividad para no aburrirse y también espero que todos podamos llegar a esa edad y tener la  misma energía que él.

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