Frederick Hart nació en Atlanta en 1943 y según Tom Wolfe fue un extraordinario artista que nació en el tiempo equivocado. Su notorio talento lo llevó a realizar obras importantes como la decoración de la Catedral. Sin embargo la escuela renacentista a la que pertenecía, era desvalorizada.
Por el contrario el neoyorkino Jean Michel Basquiette que nació en 1960, fue según Robert Hugh es uno de los creadores más conocidos, pese a no tener destreza ni preparación, porque se formó en un momento de sobrevaloración del arte. Ambos surgieron en los ochenta pero las circunstancias fueron opuestas.
La infancia de Hart fue adversa: la muerte de su madre a los tres años y el abandono de su padre, al enviarlo a vivir con su tía a un pueblo en Carolina del Sur, lo transformaron en rebelde que no finalizó los estudios. Sin embargo ingresó a la facultad por obtener una de las calificaciones más altas. De todos modos fue expulsado de la universidad por ser el único estudiante blanco que se unió a compañeros negros en una manifestación por los derechos civiles.
Como el Ku Klux Klan lo estaba buscando, huyó a Washington. Su habilidad fue reconocida poco después de su muerte, a los cincuenta y cinco años por cáncer de pulmón.
Además de pintor fue escultor y tenía la capacidad de modelar en piedra o arcilla y lograr figuras humanas perfectamente formadas. Ganó un concurso internacional para decorar la fachada de la Catedral sobre la Creación. Obtuvo importantes réditos económicos.
Se convirtió al catolicismo y empezó a ver su talento como un don divino. Dedicó su obra a Dios pero sus creaciones no aparecieron en los diarios salvo por una mención en la sección femenina, que las definía como anticuadas. Luchó toda su vida para que el mundo pudiera entender su arte pero no lo logró.
Por el contrario Basquiat pertenecía a una familia de clase media de origen haitiano y fue un estudiante de colegio privado. A los veintisiete falleció por una sobredosis de heroína, por lo que su fama fue tan fugaz como su vida. Quizás por eso quedó perpetuado en la historia.
El hecho de ser negro lo posicionó positivamente en la Industria del Último Arte Americano que necesitaba un toque “primitivo” en sus obras. Los hombres de color eran vistos como naif y estaban al margen de la cultura por lo que no podían ser juzgados. Él apareció alrededor de 1980 con los graffiti.
Su trozo era tosco y su empleo de color rudimentario. Las drogas terminaron por arruinar la reflexión artística que podía haber tenido.
Sin método había visto arte en museos y quizás habría aprendido a dibujar mejor si hubiera nacido en una cultura más cuerda. Pero la época lo configuró como una estrella.
Escultura de Frederick Hart
Pintura de Jean Michel Basquiette


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