lunes, 14 de abril de 2014

Asexualidad: ¿confusión o forma de vida?



“Los asexuales son alrededor del 1% de la población, y puede manifestarse de dos formas: aquellos que carecen completamente de deseo sexual y por lo tanto no se ven atraídos sexualmente por otros, y quienes tienen algún nivel de deseo sexual, pero que no conectan con el deseo sexual del otro, por lo que tampoco se ven atraídos por otras personas” explica Tony Bogaert, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad Brock, de Canadá. Generalmente los individuos que no tienen deseo sexual con el otro suelen practicar la masturbación.
Esta minoría quiere ser reconocida como la cuarta orientación sexual y quiere insertarse en la sociedad actual tan sexualizada. Ellos sostienen que nacen así, que es su forma de ser, que no es algo que cambie con el tiempo y por eso no hay que confundirlo con aquellos que sí tuvieron deseo sexual y tuvieron una disminución en su líbido sexual debido a que en este caso sí habría que consultar con un especialista.
Tampoco quieren ser definidos como enfermos ni catalogadas con diagnósticos médicos (deseo sexual hipoactivo o trastorno por aversión al sexo).  A su vez rechazan interpretaciones psicológicas que explican su “problema” como el resultado de las defensas: la represión, sublimación o desplazamiento del deseo hacia otros objetivos.
Sabrina, que es asexual y arromántica es decir no sólo no tiene deseos sexuales sino que tampoco quiere formar vínculos románticos, integra la Red para la Educación y la Visibilidad de la Asexualidad en Argentina, junto a otro centenar de asexuados, cuya edad varía entre los 20 y los 30 años. “Pero esto no es una enfermedad. Simplemente no nos interesa, no nos da curiosidad, no nos sentimos atraídos por el sexo. Tampoco es que lo repudiamos o que lo odiamos”.
Johanna Villamil, de 27 años, gestora cultural, es, desde Bogotá, Colombia, la coordinadora de la rama iberoamericana de AVEN. “La palabra asexual es un poco rara, un poco confusa, se piensa que va en contra de lo sexual, que es antisexual, cuando en realidad es otro camino u otra opción dentro de la sexualidad misma”. Por eso quieren buscar redefinir el término para uno que se adapta más a su situación.
Según especifica el doctor Raúl Paredes, director del Instituto de Neurología de la Universidad Autónoma de México: “Se trata de una variabilidad sexual y no de un problema físico o una disfunción del deseo. Así como unos son extremadamente sexuales, otros no lo son”.
En mi opinión creo que en general casi todas las características de una persona, ya sean su conducta o condiciones físicas y fisiológicas están multi causadas. Por ende no existe una cuestión solamente genética, cultural, de crianza, educación como tampoco experiencias, lo que pueda orientar o determinar su conducta sexual.
Actualmente la sexualidad está muy explícita y exacerbada. En numerosos casos estas personas tienden a sentirse discriminadas y por eso prefieren no contar lo que les pasa o mentir al respecto. Este rechazo se debe a que seguramente en los casos en los que lo hablaron no obtuvieron la respuesta que esperaban. Lo cual es positivo porque significa que lograron manifestarlo y no guardarlo en su intimidad.
A la vez creo que así como hay una sobreestimulación sexual también se entiende más a la diversidad. Hay más apoyo tanto a las variedades en cuanto a la modalidad del sexo como a formas para entender la comunicación sexual. Si uno pregunta acerca de cómo se vive la sexualidad hoy, el elemento de intimidad está faltando. El problema es que se hace excesivamente explícito, desde el lenguaje burdo, el comportamiento y la conducta sin ningún tipo de restricción. Influye en como se da el desarrollo de esa persona y en que no hay una integración con otros aspectos que formen parte de los seres humanos, como las otras emociones que también están conectadas con lo sexual.
De todos modos como bien explica Sabrina: “En el caso de las mujeres no se trata de frigidez ni tampoco de impotencia, en el caso de los hombres pues tienen las mismas capacidades físicas que cualquier persona con una sexualidad activa. Ellas pueden excitarse y ellos tener erecciones, sólo que el orgasmo no les parece “la gran cosa”, no sienten deseo por el placer sexual”.
El asunto está cuando quieren formar pareja con alguien que no es asexual, que suelen ser la mayoría de las personas. Ahí suelen establecer acuerdos de tener relaciones sexuales sin placer pocas veces durante la relación ,utilizar juegos previos como coqueteos y seducción sin penetración o permitirle al otro estar con otras personas sexualmente.
Me parece que este tipo de acuerdos, si bien pueden tener resultados óptimos, no son tan sencillos de llevarse a cabo debido a que si bien la sociedad es más abierta en cuanto a la sexualidad, sigue habiendo una cultura fuertemente arraigada en la monogamia y en la fidelidad. Por ende habrá que ver cómo se lo charla con la pareja para que cada uno pueda entender las necesidades del otro.
Como siempre la comunicación es el mejor de los caminos para un acuerdo y ante todo, que está sea puertas para adentro de la pareja, es decir no exponer la intimidad ante terceros que con buena o mala intención, pueden influir negativamente en la pareja.


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