miércoles, 9 de abril de 2014

Ni hombre ni mujer

Cuando uno se refiere al género de alguien suele hablar del femenino y masculino. En la mayoría de los casos es el que se tiene al nacer, por características físicas y psicológicas determinadas y en otros ocurre la disforia de género, que es el conocido “estar en el cuerpo equivocado”, que significa que el género psicológico no se corresponde con el físico. Los que tienen disforia de género en numerosos casos se realizan cirugías para reasignar el sexo con el que se sienten más cómodos y en otros optan por vivir con el sexo que eligieron sin modificar su genitalidad, como por ejemplo Florencia de la V. Ella nació como hombre pero siempre se sintió identificada como mujer, por lo que decidió llevar una vida como tal y una vez que la ley lo permitió en el país, tener Dni de mujer. Sin embargo manifestó que no se operó los genitales porque no considera que eso la haga más mujer. Pero, ¿qué ocurre con aquellas personas que no se sienten identificadas con ningún género?.
Estas personas pertenecen al tercer sexo, el llamado género neutro, que no es ni femenino ni masculino. Esto puede darse por la genitalidad o bien desde lo psicológico. Cada vez se conocen más casos y según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 1% de la población mundial no tiene órganos sexuales definidos. Es decir, que según estas estadísticas, hay un caso cada 250 personas.
No obstante no necesariamente sienten que pertenecen al tercer sexo por un tema físico, como sucedió con Norrie May-Welbi. Nació hombre pero siempre se sintió mujer por lo que a los 28 años decidió operarse para cambiar de sexo. Pero dejó de tomar hormonas luego de la cirugía porque no se sentía identificado con ninguno de los dos sexos. “Los conceptos de mujer y hombre no se adaptan a mi persona. La mejor solución es no tener ninguna identificación sexual” explicó. A los 52 años logró que la justicia australiana, luego de idas y vueltas, lo autorizara a registrarse con el género neutro.
Durante el juicio fueron cruciales los testimonios de los médicos que lo examinaron y determinaron que no tiene genitales masculinos o femeninos, que sus hormonas no están claramente definidas y que psicológicamente tampoco encaja en ninguno de los dos sexos.
Al leer sobre este caso nombraban reiteradas veces que Alemania el año pasado fue el pionero en Europa en autorizar a sus ciudadanos a colocar una X en el espacio “sexo” en su pasaporte. Sin embargo me parece importante aclarar, para que no haya confusiones, que esto no es del todo así. El país alemán permitió el año pasado que se coloque una X en el sexo del Dni de aquellas personas hermafroditas, es decir que tienen genitales femeninos y masculinos aunque unos estén más desarrollados que otro, para evitar la presión de los padres de decidir urgentemente una intervención quirúrgica para atribuir un sexo al recién nacido. En estos casos los certificados de nacimiento podrán ser modificados en el futuro con el sexo que se sienta más identificada la persona.
Según la ginecóloga, sexóloga y directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona, Francisca Molero, estas intervenciones: “ponen en peligro la salud del paciente y pueden dañar los genitales o disminuir su sensibilidad”. Gabriel Barbosa, ginecoobstetra y especialista en ginecología pediátrica y adolescente, quien ha atendido una veintena de casos de intersexualidad, manifiesta: “Hoy, la recomendación es retrasar los tratamientos quirúrgicos hasta la adolescencia o la adultez, para que la persona decida, de acuerdo con lo que le dicten su cuerpo y su mente,  para ver si quiere pasar por el quirófano para intervenir su sexo. Sin embargo la Organización Internacional de Intersexuales (OII) tiene una postura antagónica con el tema porque “defiende el que se dé siempre un género al niño —pese a que este pueda ser modificado en la edad adulta o la pubertad—,independiente de su genitalidad, ya que la clasificación de “neutro” no hará sino tachar al individuo como raro u outsider”.
Pero, por el momento, el país alemán no hizo referencia a casos de adultos con un sexo ya asignado que quieran cambiar el género. Por lo cual la situación de Australia y Alemania es diferente y no igual como señalaron diversos medios de comunicación. También quiero aclarar que es un error como puntualizaron algunos periódicos que este es el primer caso de género neutro en el mundo porque además de las estadísticas de la OMS, en Pakistán desde el 2012 se expiden carnés de identificación para el “tercer sexo” y Nepal conoce desde el 2011 un tercer sexo. La presidenta de la Asociación de Identidad de Género de Andalucía, Kim Pérez, considera que “es necesario instaurar un género sexual neutro en España, que corresponde aproximadamente al 10% de la población”. Es decir no es uno sino que son miles de casos.
Me parece que hay varios aspectos que merecen un análisis: Por un lado coincido con que debería implementarse una ley para poder asignar un género neutro porque pienso que toda medida que ayude a poder aceptarse y elegir que camino decidir sin afectar al otro como tampoco ser obligado a pertenecer a un rótulo que no condice  psicológica ni físicamente con el que uno desea, es un cambio positivo y liberador.
Creo que así como Norrie se siente feliz por que luego de tanta lucha interna y social obtuvo lo que anheló tanto tiempo, muchas personas pueden estar en la misma situación. De todos modos sería interesante la visión de un psicólogo respecto a si no hay secuelas en alguien que toda su vida planificó ser una mujer, luchó para lograrlo y no se conformó con eso y optó por no tener ningún género.  No obstante no considero que sea una medida que se pueda hacer  sin una debida educación y formación no sólo para los docentes que están acostumbrados a tratar con niños o niñas y que van a tener que adaptarse a las necesidades de  aquellos que no se sienten identificados con ningún género, sino también para que las familias puedan entenderlos, no discriminarlos y apoyarlos.
Me parece fundamental la educación porque sino pueden ser víctimas de acoso escolar, lo cual tiene consecuencias muy perjudiciales para la estima de la persona. Es fundamental preparar a la sociedad para estos cambios. Hace 50 años atrás era imposible pensar en que pudieran concretarse las leyes de matrimonio igualitario y de identidad de género pero ocurrió y aunque cuesta de a poco la sociedad lo fue asimilando. Lo mismo puede ocurrir con esto. Pero quedan muchos interrogantes por resolver: ¿Qué ocurrirá si una persona es sentenciada a prisión, a qué cárcel iría? Hasta ahora sólo hay matrimonios de hombre y de mujer, ¿qué ocurrirá si se quieren casar? Y ¿qué pasará con la adopción?, entre tantos otros temas.
Esta decisión quizás ocurra en un muy breve tiempo o tal vez no pase nunca, aún no se sabe, pero lo que si se dio es el primer paso: dejar de ignorar una situación que ya existe y ver que se puede hacer al respecto.

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