Cielo Latini sonríe con sus dientes blancos perfectos y con una belleza que envidiaría cualquier modelo. Tiene una expresión tan feliz que cuesta pensar que no descendió del mismo Cielo al que su nombre le hace tributo sino del más abrasador de los infiernos. Fue una de las víctimas más despiadadas de la anorexia y bulimina en su tierna adolescencia y en sus intentos de suicidio frustrados estuvo muy cerca de la muerte. Sin embargo fue una de las pocas que logró salir adelante.
Esta joven fue una de las valientes que no se venció por la enfermedad que hizo que llegara a pesar 47 kilos con 1.70 metros de altura y que logró recuperarse, tener una familia, una dieta sana y una vida normal. Hoy en día se dedica a escribir. Ella fue reconocida justamente por escribir su historia de vida, de enfermedad y locura, en su autobiografía "Abzurdah".
Sin embargo Cielo ya era conocida, antes de escribir Abzurdah, por el sitio web mecomoami en el cual cientos de víctimas como ella defendían su derecho a ser anoréxicas catalogándolo como un estilo de vida. Como la tendencia humana es creer en un Dios superior, ellas también lo tenían y se llamaba Ana. Ana era la anorexia.
Todo comenzó cuando Cielo Latini era rellenita y en el colegio secundario al que iba recibía constantemente burlas. Un día no comió y se sintió fuerte por tener el control y ahí empezó a dejar de comer. Cuando escuchaba que la felicitaban por bajar de peso y el teléfono empezaba a sonar y ella era cada vez más popular, pensó que era porque no comer había sido la solución.
Luego cuando su familia empezó a preocuparse por su rápido descenso de peso, decidió irse a vivir sola para hacer con su cuerpo y vida lo que ella quiera. Antes había comenzado a aislarle en el chat y eso la llevo a conocer a Alejo, su ex novio, nueve años mayor que ella con el que tuvo una relación enfermiza y sin compromisos, y que fue el culpable de su depresión que derivó también en autoflagelación.
En su segundo intento frustrado de suicidio tomó una caja entera de pastillas para dormir y fue internada en el hospital donde estuvo un largo tiempo y comenzó el tratamiento psiquiátrico para recuperarse que continúa al día de hoy. Pese a haber vencido la enfermedad tiene que realizarse chequeos en forma regular por las secuelas que le dejó.
Fue elegida como la cara visible de la campaña Quiérete, de prevención de anorexia y bulimia objetivo es aceptarse y quererse a uno mismo para poder superar estos trastornos alimenticios.
Actualmente es escritora y estudió periodismo en la Universidad Católica Argentina, se casó con Rolando Grana y tiene dos hijos.
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