lunes, 16 de junio de 2014

Del horror al canto en la AMIA

Son las 9.53 de la mañana del 18 de julio de 1994 y se produce una fuerte explosión, seguida por un gigantesco hongo de humo y polvo. Esta va a provocar la muerte de 85 personas y más de 300 heridos. En una sede de la AMIA en Argentina, ubicada en Pasteur 633, se produce el más horrendo acto nazi después de la Segunda Guerra Mundial.
Hoy es 12 de junio del 2014. Es un día gris y lluvioso pero eso no impide que más de doscientas personas se reúnan en Pasteur 633.
A las 19.30 horas en forma puntual se inaugurará un encuentro coral de música popular, que viene desarrollándose los jueves hace diez años en forma ininterrumpida. Una década: la misma cantidad de tiempo desde que ocurrió aquella tragedia.
El mal clima no impide que los espectadores ocupen casi todas las butacas. Tres coros independientes, no representados por ninguna institución, sino unidos por el placer de cantar van a brindar un show de una hora y media, de media hora cada uno. Ellos son la Trifecta coral club, Coral Canon y Coro Americanto.
El coro que inaugura el espectáculo es La Trifecta coral club que está dirigida por Federico Rigoni. Este coro surgió por la unión de varios coros, entre ellos “Entre claves” que comenzó en la clínica del doctor Máximo Ravenna como un hobby y se transformó en una verdadera pasión.
Sus integrantes viajaron para cantar a distintas provincias del país y este año tienen previsto ir a Uruguay.
Es por eso que hay un mayor repertorio uruguayo en temas como  ”A redoblar”, que simboliza la voz del pueblo en la dictadura y que se consolidó como un himno en ese país.
El coro compuesto por mujeres vestidas en forma muy colorida con una flor en sus cabellos y los hombres de traje y camisa, finaliza su espectáculo con la canción de Rubén Rada “Candombe para figari”.
Durante el show, la fuerza y alegría de los temas que interpretan son acompañados por una guitarra y por baile.
El coro posterior es el Coral Canon, un pequeño coro dirigido por Maximiliano Mancuso que tiene 16 años de trayectoria. Es una agrupación coral femenina de cámara. Su director fomenta el coro en las escuelas de la provincia de buenos aires.
Su repertorio es bastante variado debido a que interpretan temas como “Cuan poquito” de María Elena Walsh hasta “Balada para un loco”, tango cantado por una dulce pero arrabalera voz y que es el tema que dará fin a su show.
Las mujeres, vestidas en forma idéntica, no son acompañadas por un instrumento pero sí por movimientos de baile y sus muy potentes voces.
Por último, canta el Coro Americanto dirigido por Fernardo Martorell y fundado en 1997. El participa en múltiples coros y según lo que cuenta el director del encuentro coral Vivian Tabbush, es quien anima a la gente a cantar.
El coro interpreta temas muy conocidos como  ”Sencillamente” de Bersuit Vergabarat. Y en estas canciones principalmente, el público entusiasta acompaña con chasquidos y aplausos.
Este coro mixto, vestido de negro, es acompañado por una guitarra. Su repertorio también es bastante variado debido a que inaugura su show  con “Mambeado” del grupo onda vaga y finaliza con “La Flor más bella” de Memphis la blusera.
Una vez finalizado el espectáculo, el público ovacionará a la música popular en el encuentro coral. Además tanto los coros, a medida que iban cantando, como los espectadores no se retirarán del lugar hasta que termine todo el show.
Fue realmente muy emocionante estar en ese lugar donde ocurrió el horror y poder sentir que más allá de las puertas blindadas, anti bomba y anti cualquier ataque posible que hay, podían reunirse allí gente para disfrutar un hermosa noche musical.
“Las voces de este lugar, que quisieron ser calladas para siempre, hoy brotan en melodías y vitalidad”, finalizará el director del encuentro coral.


martes, 3 de junio de 2014

Casi un gigoló, un homenaje a Woody Allen



Una exquisita comedia del director John Turturro quien es el protagonista junto con Woody Allen y que formarán una dupla maravillosa.
La película trata de dos amigos judíos de avanzada edad que se encuentran en una desesperada situación financiera. Para lograr salir del apuro deciden probar con el negocio de la prostitución masculina, donde Fioravante (John Turturro) será el Don Juan profesional y Murray (Woody Allen) será su manager.
Cuesta creer que no está dirigida por Allen ya que la película le rinde tributo debido a que parece estar hecha justo para él, por la estructura y el estilo que tiene. El actor hará de él mismo, un judío neurótico y demasiado analista, que suele ser su personaje cliché. Pero lejos de ser algo negativo logra desenvolverse muy bien y la química con Turturro trasciende la pantalla. La música, la fotografía y la estética realmente son excelentes.
Esta comedia tiene arrebatos de delirio y situaciones inverosímiles debido a que ya por sí el argumento es delirante. Pero, si bien a mi me despertó muchas risas por ser una fanática del cine de Allen, reconozco que no es una película estrictamente cómica aunque sí provoca sonrisas.
Los diálogos son impecables e invita a reflexionar sobre  temas como la soledad y la desesperación por tener afecto y las complejas relaciones humanas. Este filme profundiza aspectos que van más allá de de la prostitución y el libertinaje sexual.
Sharon Stone y Sofía Vergara, la dupla de clientas de Fioravante, también brillarán en esta película con una faceta tan real como cómica. Una gratificante sorpresa es el personaje de Vanesa Paradis. Ella interpretará una judía ortodoxa que es viuda y que se cruzará con Fioravante y descubrirá placeres que nunca antes había vivido.
Si apreciás el cine de Woody Allen te recomiendo ver esta película dirigida por John Turturro, que vas a disfrutar de principio a fin.

Muerte en Buenos Aires, la película más marketinera del año



“Muerte en Buenos Aires es lo más parecido a Hollywood en lo que una película argentina ha llegado en cuestiones de lanzamiento y promoción”, opina el crítico Matías Lértora y coincido plenamente. Afiches en las calles y propaganda constante en la televisión hacen que genere una gran expectativa este policial dirigido por Natalia Meta, que lamentablemente  no se cumplen.
La sinopsis de la película trata sobre el inspector Chávez (Demien Bechier), hombre de familia y rudo policía, quien queda a cargo de la investigación de un homicidio ocurrido en uno de los lugares más selectos de la Buenos Aires de los años 80. En la escena del crimen, conoce al agente Gómez (Chino Darín), alias El Ganso un novato que se convierte en su mano derecha. A medida que avanza la investigación, la sombra de una duda cae sobre el círculo íntimo de Chávez. Sin escapatoria, Chávez deberá elegir en quién confiar su vida.
Los recursos más valiosos de la película son la escenografía, vestuario, ambientación y recreación de los ochenta pero como al no tratarse de una película donde primen los valores estéticos debido a que es un policial, estos buenos elementos no hacen a una gran película.
El inspector Chávez es un personaje interesante y pese a que su acento quizás suene exagerado debido a que ha sido traducido, interpreta muy bien las dificultades que se le presentan en la ardua investigación que está llevando a cabo.
Considero que el Chino Darían, quien está incursionando sus pasos por la actuación, logra llevar a cabo muy bien su primer personaje protagónico y va en camino a seguir los pasos de su padre. El personaje de Mónica Antonópulus, no logra cerrarme en ningún momento de la película porque además de protagonizar un par de escenas hot que,  ni siquiera crean tensión entre los personajes,tampoco aportan algo a la trama de la película. Solo se la verá en breves escenas y está desaprovechada como también lo están otros actores como Hugo Arana.
Esta película que tiene gran inversión y producción, termina confundiendo el homicio que trata de resolverse con la cuestión de la homosexualidad que florece en aquella Buenos Aires de esa época.
Quizás si uno va con una expectativa menor con el fin de entretenerse un rato y disfrutar de la excelente banda sonora y rememorar los ochenta, puede disfrutarla mucho más.


lunes, 26 de mayo de 2014

Las desventuras de la era iluminada

 Los países nórdicos, como Noruega o Finlandia, tienen las tasas más altas de depresión y de suicidios porque tienen largos inviernos sin luz y padecen el trastorno afectivo estacional, también llamado depresión invernal. A diferencia de las latitudes más tropicales donde los habitantes suelen estar más alegres debido a que el sol genera la seratonina, que es la hormona de la felicidad y que promueve la sensación de bienestar.
La luz es necesaria para producir y regular hormonas que están implicadas en la actividad y cuando baja el nivel de las mismas, el organismo no logra equilibrarse y se produce este estado de ánimo depresivo. ¿Qué ocurre con quince miembros de una tripulación que durante un prolongado período de tiempo estarán aislados y sólo verán luz artificial?
Estas personas están en este momento en la Antártida en la base Belgrano II, en un espacio similar a un departamento de tres ambientes, en un proyecto que durará un año y cuyo objetivo es simular un viaje a Marte. El propósito es recrear el estrés que podrían tener los astronautas que realicen un viaje al planeta rojo, cuya distancia con la tierra ida y vuelta son 520 días. En el simulacro anterior llamado Mars 500 realizado en Moscú estuvieron confinados, durante ese lapso de tiempo, seis tripulantes.
Según Daniel Vigo,investigador del CONICET en la UCA y quien forma parte de ambos proyectos,”Estas personas estaban expuestas a una luz artificial de una oficina, iluminada en forma regular con una iluminación de 300 lux. Esta mala iluminación se asemeja a un departamento de sesenta metros cuadrados con una lamparita de 40 volts”.
El principal sincronizador de los ritmos de nuestro cuerpo es la luz intensa natural. La función de la luz durante la mañana es setear los ritmos circadianos y esto influye en lo afectivo, en lo que se conoce como depresión estacional.
Cuando baja la luz solar, la melatonina se empieza a secretar y esto potencia la inhibición de ciertos núcleos que están en el cerebro y eso se da por esta disminución de luminosidad. La iluminación artificial no permite este proceso.
“Durante los últimos 150.000 años estuvimos expuestos al sol y a la oscuridad de la naturaleza y en los últimos doscientos lo cambiamos por la luz artificial y aún no sabemos que implicancias puede tener esto en el cuerpo”, señaló Vigo refiriéndose a que a nivel mundial hay más sectores iluminados principalmente en las regiones más desarrolladas como Europa, Estados Unidos, Brasil y también en pequeños focos del país como Buenos Aires, Córdoba y Rosario.
A su vez se puede notar que hay grandes territorios de oscuridad completa como África, cuyos países suelen ser los menos desarrollados a escala global. Este exceso de luz provoca que la vigilia sea mayor y por ende el sueño menor.
Antes de la luz eléctrica, la llegada del anochecer marcaba el final del día y el inicio del descanso nocturno. El punto de partida de la actividad ocurría cuando amanecía. “El uso de la electricidad para la iluminación no es en absoluto perjudicial para la salud, ni afecta a la solidez del sueño”, había asegurado Thomas Edison cuando realizó el invento que revolucionaría la sociedad. Pero el paso del tiempo demostró que esto no es así. Según Charles Czeisler, profesor de medicina del sueño de Harvard, “la luz interfiere con el ritmo natural del cuerpo y engaña al cerebro al hacerle creer que es de día”.
La luz estimula las células en la retina, el área detrás de los ojos que transmite mensajes al cerebro.Las células sensibles a la luz le informan a nuestro cuerpo qué hora es. Esto controla la liberación de melatonina, una hormona que hace sentir sueño, y de la hormona para despertarse; cortisol. La prolongada exposición a la luz artificial inhibe el ritmo natural de producción de serotonina y melatonina.
Este gran cambio en los hábitos modifica los ritmos del cuerpo y la fisiología del ser humano no está preparada para esto, por lo que también influye en su relación con en el medio ambiente. “Antes el hombre tenía que correr y cazar sus alimentos, en cambio ahora está el supermercado. Es decir, esto repercute en el sueño y en la actividad física. Ahora cada vez corremos y dormimos menos horas”, ejemplificó Vigo. En los últimos cincuenta años, las personas pasaron de dormir ocho a seis horas diarias.
Esta falta de sueño también se puede asociar a las nuevas exigencias del mundo actual, al nivel de estrés con el que se vive, con los consecuentes riesgos de salud que puede tener. Estos cambios también repercuten en el sistema nervioso autónomo, que es aquel donde ocurren los procesos que no dependen de nuestra voluntad e influyen en el estado de alerta debido a que una persona que no descansa bien tampoco va a poder cumplir en forma adecuada sus tareas. A su vez tiene consecuencias en los niveles de cortisol, que indica el estrés, y en la actividad autonómica cardíaca.
“Aunque vivimos más años cada vez padecemos más enfermedades tales como la obesidad, diabetes, deterioro cognitivo y cáncer, por lo que el desafío es lograr mejorar nuestros hábitos de vida sin apagar las luces”, puntualizó Vigo.

lunes, 19 de mayo de 2014

El dolor es inevitable pero no el padecimiento

“Alejandro llegó al consultorio una hora después de haber cortado conmigo. Era un hombre joven, de aproximadamente cincuenta años, sin embargo su aspecto era el de alguien mayor, ya cansado de vivir. Su barba estaba descuidada, su apariencia algo desalineada y un gesto de extrema tensión le contraía el rostro”, fragmento del Habitante del horror.
“-R: ¿Qué es lo que le entendiste Ayelén?. Ahora deja que las lágrimas le mojen la cara sin pudor. Ya nada queda de su enojo inicial. Tan sólo una profunda tristeza y un enorme dolor. A: -Que me escondía, que le daba vergüenza mostrar…-se angustia. R: -¿Mostrar qué?- A: Esto que soy”, fragmento de diálogo entre Rolón y su paciente Ayelén en La mirada del otro.
“Horacio era un hombre inteligente pero a veces una enorme sensación de culpa lo invadía y lo obnubilaba. Cuando atravesaba esos procesos parecía deteriorarse. Su aspecto era el de alguien mucho más grande, abatido y descuidado”, fragmento de Vivir sin deber.
“Cristian: Me calentaba tanto. Era tan joven, tan linda y yo vivía alzado con ella. Me volvía loco. No sé si es la edad o qué. Pero la cuestión es que me mandé y cuando estaba por tocarla. Rolón: ¿Qué pasó?. C: Entró de golpe mi viejo, hecho una furia. Me agarró del cuello, me apretó contra la pared y me sacó a trompadas del baño. Él nunca me había pegado antes pero estaba descontrolado. Casi me mata”, fragmento de Desear al límite.
“Sus ojos estaban rojos. Hacía un esfuerzo enorme por contener el llano y su voz era apenas audible. Lo vi debatirse con su angustia durante algunos minutos, en silencio, hasta que por fin pudo hablar. Estebán: ¿Te das cuenta?. El momento que tanto temía llegó. Rodrigo me dijo que yo no soy su padre”, Fragmento de La voz del amor.
“Como pudo verse, trabajar con Débora era díficil. Por un lado tenía un sentido del humor exquisito, era lúcida y ocurrente, pero por otro, esa actitud suya de querer seducir todo el tiempo, su posición de mujer fatal a la que le costaba ponerle coto aún en el contexto de análisis, la volvía un paciente especialmente complejo”. fragmento de el placer de ser la otra.
“Julio: Es que- se interrumpe- hace una semana me peleé con un paciente. R: ¿Tuvo una discusión fuerte?. J: Ojalá hubiera sido eso, pero la verdad es que casi me cago a trompadas con un hombre que lleva cinco años atendiéndose conmigo”, fragmento de Amar con locura.
Alejandro, Ayelén, Horacio, Cristian, Estebán, Débora y Julio serán los protagonistas de las historias del nuevo libro de Gabriel Rolón “Historias inconscientes, (vidas al límite)” de editorial Planeta. Estos personajes son los pacientes que fueron atendidos por el psicoanalista y autor de la obra.
El escritor cuenta estos casos verídicos, que por supuesto son narrados bajo el consentimiento de los pacientes, y al finalizar cada historia terapeútica realiza abordajes sobre distintos temas del psicoanálisis, como: la palabra en psicoanálisis, la transferencia, inconsciente y repetición, en el comienzo fue el sexo, el deseo del reconocimiento, mascaradas de la histeria y la identificación.
En el 2007, Rolón publicó “Historias de diván, nueve relatos de vida”, donde relató encuentros de él y sus pacientes y luego le siguió en el 2009 “Palabras cruzadas, del dolor a la verdad”. Luego se alejó un poco de este tipo de escritura y escribió “Medianoche en Buenos Aires”, que es un relato musical y “Los padecientes”, una novela policial. Su último libro:  ”Historias inconscientes, vidas al límite” se plantea como desafío contar historias de pacientes que afrontan situaciones límite.
Como bien anticipa la contratapa del libro, en estas páginas se transitarán las adicciones, la discapacidad, el incesto, la mentira, la culpa, una histeria grave y suficiente, y un amor desmesurado al borde mismo de la locura.
“El dolor es inevitable pero no el padecimiento. Y esa diferencia es la que hace que cada día vuelva al consultorio” señala Gabriel Rolón , y es lo que se plantea que logren los pacientes de “Historias inconscientes,(vidas al límite)”.
Me pareció un libro muy interesante debido a que aborda temas extremadamente complejos, con lo que es imposible no sentir empatía que no se da necesariamente por haber vivenciado una situación similar sino por el grave grado de vulnerabilidad de los protagonistas.
Se pueden leer centenares de textos que narren estas problemáticas pero no hay mejor forma de entenderlas y sentirlas que leyéndolas de las propias víctimas pero no desde el lado del descarnado dolor sino desde el aprendizaje y en algunos casos, la superación.
Los conceptos teóricos también ayudan a poder entender las situaciones con las que tienen que lidiar y por qué tienen determinado accionar.
De todos modos admito que el libro me dejó con ganas de más. A lo que me refiero, es que cada historia es tan interesante en sí misma que podría ocupar un libro entero y uno quiere ahondar más profundamente en la vida de los personajes.
Gabriel Rolón es uno de mis escritores favoritos y este particularmente me parece un gran texto que vale la pena leer. Ojalá que no sea el último inspirado en casos clínicos, como él señaló en el prólogo.

jueves, 8 de mayo de 2014

No quiero tu piropo, quiero tu respeto

Caminar por la calle preocupadas por cómo están vestidas y lo que les pueden llegar a decir, porque hay alrededor un grupo de hombres que pueden llegar a gritarles cualquier barbaridad sexual, estar solas en la calle y estar nerviosas porque simplemente son mujeres y por ende tienen un cuerpo por lo cual pareciera que ellos tienen derecho a opinar libremente sobre él sin saber quiénes y sin su permiso, es una de las situaciones que sufre diariamente la mayoría de las mujeres desde su adolescencia. En algunos casos incluso empieza cuando son niñas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) dos de cada tres mujeres en el mundo son violentadas en algún momento de su vida y el piropo es una agresión verbal y extendida mundialmente.
Una realidad cultural y cotidiana que en algún momento tenía que empezar a debatirse y discutirse y dejar de naturalizarse porque no es algo ni innato de muchas personas del sexo masculino por una cuestión genética como tampoco que las mujeres lo tengan que aceptar por esa razón.
De poner en alerta sobre esta tema es que se basó la campaña “Acción respeto: por una calle libre de acoso”, que se caracterizó en difundir pancartas con frases que suelen decirse cotidianamente en la calle disfrazadas de piropos con el lema “Si te incomoda leerlo, imaginate escucharlo”. Las frases van desde “¿Linda no querés que te acompañe?” hasta “Vení, morocha que te violamos”.
La campaña se hizo del 7 al 13 de abril en Buenos Aires y se colocaron estas pancartas por toda la ciudad. El sitio en Facebook alusivo de la campaña llamado “Acción respeto: por una calle libre de acoso”, que comenzó en esa fecha logró, en poco tiempo, tener casi 40 mil seguidores.
Actualmente no hay una ley en cuanto al acoso callejero, de hecho tampoco era un tema que fuera muy tenido en cuenta. Esta campaña sirvió para visibilizar este problema y que empezara a debatirse y llegar a diferentes medios televisivos.  A su vez logró también que muchas mujeres tengan el espacio para animarse a contar su experiencia, que antes no hacían por miedo o por vergüenza.
Culturalmente siempre se les enseñó a agachar la cabeza y seguir de largo e ignorar este tipo de situaciones. De esta forma no se hacen respetar como personas que no tienen porque soportar que un desconocido le susurre sus fantasías sexuales al oído y en muchos casos no sólo quede en este tipo de agresión verbal sino que también las sigan por la calle o directamente lleguen al contacto físico.
 Así como no todos los hombres son acosadores tampoco a todas las mujeres tienen porque disgustarles los piropos, pero el eje de la cuestión radica en tener la libertad de poder elegir si una quiere o no recibir un determinado halago.
“Si analizamos el acto de habla, el hombre al emitir esa opinión al pasar, sin esperar respuesta y, sobre todo, no reconociéndola como interlocutora, la ubica en el lugar del tema del mensaje, es decir, el objeto sobre el cual se habla y no la persona a la que se le está hablando. Así como es molesto cuando la gente habla de uno como si no estuviera presente también lo es para muchas mujeres porque tienen la misma sensación de deshumanización. No es violento en sí; a muchas mujeres que no lo piensan tanto les gusta y es perfectamente válido, pero no podemos dejar de oír a las mujeres que están expresando que a ellas les incomoda porque las hace sentir objetos, menos que menos siendo que la situación comunicacional está claramente ubicándolas en ese rol. Si ellas no quieren estar en ese lugar, tienen derecho a decir que no y debe ser respetado”, analiza Verónica Lemi, la creadora de la página de Facebook “Acción respeto, por una calle libre de acoso”, quien es traductora freelance y enseña español y se define como amante de la linguística.
También, aunque parezca una paradoja, el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires Mauricio Macri, repercutió con sus desafortunados dichos respecto a la mujer y los piropos, en que se le de visibilización a esta problemática. En el marco de la discusión por el tema, el señor manifestó su postura, al decir: “a cualquier mujer le gusta que le digan piropos, aunque le digan que lindo culo que tenés, y a la que diga que no, no le creo. A las mujeres les gusta esta cosa nuestra de halagar, piropear, que no tienen los escandinavos, en eso somos más parecidos a los tanos”.
Luego de las duras críticas debido a que es una punto de vista generalizador, ultra machista, donde el no es no que tanto luchan las mujeres para que la sociedad pueda entender prácticamente aparece ignorado debido a que la mujer miente, la cual es la típica excusa que utilizan los violentos y abusadores para justificar sus actos.
De hecho por lo general cuando mujeres se quejan por recibir estos piropos, la mayoría suele criticarlas diciendo que son unas exageradas o que se quejan porque no le dicen nada porque son feas, cuando en verdad la cuestión pasa por otro lado. En youtube hay un corto llamado hembrismo, que muestra cómo sería la sociedad si fuera al revés, es decir que las mujeres acosen a los hombres. En el video se ve a un muchacho camina por la calle y ellas les dicen desde comentarios halagadores hasta verdaderas barbaridades sexuales y una incluso termina siguiéndolo. Esta inversión de roles es interesante para que los hombres puedan entender cómo se puede sentir una mujer acosada diariamente. Por eso es también  interesante que en la campaña “Acción respeto: por una calle libre de acoso”, un tercio de los participantes sean hombres.
La coordinadora de la filial argentina de la asociación internacional Hollaback contra el acoso callejero, Inti Tidball argumentó: “Macropolíticamente, todo comentario sobre el cuerpo de una mujer es violento porque parte de considerar al cuerpo de ella como propiedad pública”.
Lo crucial es analizar el contexto de donde es dicho el piropo y quién lo dice, debido a que el eje debería estar en el respeto hacia el otro.
Es un largo camino hasta llegar a que se le da la importancia adecuada a un tema que fue tantos años silenciado pero ya empezar a ver que existe y debatirlo, es un gran paso.

 



martes, 6 de mayo de 2014

La evolución de la distribución funcional del ingreso

La distribución funcional del ingreso es el estudio para calcular, cómo se asigna la riqueza generada en la sociedad capitalista, y la proporción en la que se distribuye el ingreso total entre asalariados y capitalistas. Actualmente el análisis acerca de la obtención del dinero se centra en el ingreso personal.
Las estadísticas fueron interrumpidas fundamentalmente a raíz de las dictaduras militares. Luego fueron retomadas por centros de estudios: universitarios y privados y organismos internacionales como Cepal, hasta su reinicio a nivel oficial con el INDEC en 2006 hasta el 2008, que fue el último relevamiento.
De todos modos la importancia del cálculo fue variando al paso del tiempo hasta ser relegado como hoy, por falta de interés y por ende poca búsqueda de información al respecto.
En la actualidad el análisis se centra, en la inserción individual en el proceso productivo, que en la sociedad capitalista se suele dar bajo la forma de asalariado y patrón.
En 1975 se produjo el “Rodrigazo”, que consistió en un ajuste del gobierno de Isabel Perón impulsado por Zinn, Rodrigo y López Rega, y derivó en una gran inflación y crisis económica. Esta situación desembocó en el gobierno militar cuyas políticas económicas, concluyeron a una redistribución regresiva de la participación asalariada.
El comienzo de la dictadura en 1976 implicó, a través del congelamiento inflacionario y la represión de la lucha obrera, la reducción de la participación de los asalariados. No obstante, en la segunda mitad de los años setenta se evidenció una recuperación del rol sindical de más del 40%, que luego se frenó por la brutal devaluación del peso en 1981 y la crisis por la Guerra en Malvinas.
El retorno de la democracia impulsó una recuperación económica hasta 1986. Luego de finalizado el gobierno radical de Raúl Alfonsín y de la antelación del ciclo de Carlos Menem, se originó una hiperinflación y después el inicio de la convertibilidad. Por ende disminuyó fuertemente la participación salarial hasta 1993 que aumentó más del 40%. Sin embargo se redujo en el 2001 y en el 2003 obtuvo los valores más bajos hasta el momento.
“La desigualdad de la renta es el principal problema social de nuestro tiempo”, destacó el licenciado en economía estadounidense James K Galbraith. El supuesto keynesiano, el cual es utilizado como argumento de muchos empresarios para sus decisiones económicas plantea, en forma implícita, la necesidad de la disímil repartición de la renta para la reproducción del capital a través de la inversión.
Los costos aumentan por lo que la única solución aparente es la reducción salarial. Sin embargo, Galbraith especificó: “uno de los problemas de esta postura es que no favorece la sostenibilidad del crecimiento económico” y ejemplificó con el caso estadounidense demostrado por los economistas Thomas Piketty y Emmanuel Sáez en los que, la misma distribución de la renta de 1928, desencadenó en la Gran Depresión.
Lo que considero que debería ser  una de las características inherentes a la democracia es no ocultar ni estudios ni estadísticas como tampoco tergiversarlos en pos de determinados intereses ecónomicos y sociales.
La desigualdad no conlleva a equilibrar la economía, como ya se demostró, sino que confluye en una gran injusticia social y deriva en crisis económicas. Es importante premiar el esfuerzo pero también dar posibilidades para que todos puedan participar para que ese mérito no sea de unos pocos, sino de la sociedad en su conjunto.