martes, 6 de mayo de 2014

La evolución de la distribución funcional del ingreso

La distribución funcional del ingreso es el estudio para calcular, cómo se asigna la riqueza generada en la sociedad capitalista, y la proporción en la que se distribuye el ingreso total entre asalariados y capitalistas. Actualmente el análisis acerca de la obtención del dinero se centra en el ingreso personal.
Las estadísticas fueron interrumpidas fundamentalmente a raíz de las dictaduras militares. Luego fueron retomadas por centros de estudios: universitarios y privados y organismos internacionales como Cepal, hasta su reinicio a nivel oficial con el INDEC en 2006 hasta el 2008, que fue el último relevamiento.
De todos modos la importancia del cálculo fue variando al paso del tiempo hasta ser relegado como hoy, por falta de interés y por ende poca búsqueda de información al respecto.
En la actualidad el análisis se centra, en la inserción individual en el proceso productivo, que en la sociedad capitalista se suele dar bajo la forma de asalariado y patrón.
En 1975 se produjo el “Rodrigazo”, que consistió en un ajuste del gobierno de Isabel Perón impulsado por Zinn, Rodrigo y López Rega, y derivó en una gran inflación y crisis económica. Esta situación desembocó en el gobierno militar cuyas políticas económicas, concluyeron a una redistribución regresiva de la participación asalariada.
El comienzo de la dictadura en 1976 implicó, a través del congelamiento inflacionario y la represión de la lucha obrera, la reducción de la participación de los asalariados. No obstante, en la segunda mitad de los años setenta se evidenció una recuperación del rol sindical de más del 40%, que luego se frenó por la brutal devaluación del peso en 1981 y la crisis por la Guerra en Malvinas.
El retorno de la democracia impulsó una recuperación económica hasta 1986. Luego de finalizado el gobierno radical de Raúl Alfonsín y de la antelación del ciclo de Carlos Menem, se originó una hiperinflación y después el inicio de la convertibilidad. Por ende disminuyó fuertemente la participación salarial hasta 1993 que aumentó más del 40%. Sin embargo se redujo en el 2001 y en el 2003 obtuvo los valores más bajos hasta el momento.
“La desigualdad de la renta es el principal problema social de nuestro tiempo”, destacó el licenciado en economía estadounidense James K Galbraith. El supuesto keynesiano, el cual es utilizado como argumento de muchos empresarios para sus decisiones económicas plantea, en forma implícita, la necesidad de la disímil repartición de la renta para la reproducción del capital a través de la inversión.
Los costos aumentan por lo que la única solución aparente es la reducción salarial. Sin embargo, Galbraith especificó: “uno de los problemas de esta postura es que no favorece la sostenibilidad del crecimiento económico” y ejemplificó con el caso estadounidense demostrado por los economistas Thomas Piketty y Emmanuel Sáez en los que, la misma distribución de la renta de 1928, desencadenó en la Gran Depresión.
Lo que considero que debería ser  una de las características inherentes a la democracia es no ocultar ni estudios ni estadísticas como tampoco tergiversarlos en pos de determinados intereses ecónomicos y sociales.
La desigualdad no conlleva a equilibrar la economía, como ya se demostró, sino que confluye en una gran injusticia social y deriva en crisis económicas. Es importante premiar el esfuerzo pero también dar posibilidades para que todos puedan participar para que ese mérito no sea de unos pocos, sino de la sociedad en su conjunto.

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