viernes, 2 de mayo de 2014

Tomar y no comer, una moda letal

Unas 180 000 mil mujeres en la Argentina padecen las consecuencias de una peligrosa moda que aumenta- en especial y en forma alarmante- en adolescentes y se extiende hasta la adultez. Esta combinación tóxica y fatal entre la obsesión por la delgadez y el consumo exacerbado de alcohol es llamada alcohorexia. Esta patología también se propagó en otros países como Estados Unidos y España, que la llaman drunkorexia (drunk es borracho en inglés).
La persona enferma se caracteriza por la menor ingesta de calorías posibles para después consumirlas con el alcohol. La psicológa Alejandra Moskalone explicó: “Toman para no comer porque suponen equivocadamente, que el alcohol quema las grasas. Pueden sufrir descompensaciones clínicas. Además el alcohol los duerme, los vuelve más agresivos, o más tristes. Y la supuesta inapetencia es irreal y les puede causar gastritis. Es una moda incipiente pero peligrosa“.
Alberto Alvárez, médico psiquiatra y psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina y La Fundación del Campo Lacaniano señaló: “Los adolescentes y los jóvenes perciben al alcohol como un medio para estar flacos y para tener la falsa sensación de omnipotencia frente al mundo. Niegan el peligro que implica para su salud y su vida. En una hora pueden tomarse una botella de vodka y eso puede dejarlos en coma“.
La enfermedad trae problemas en todo el organismo. En cuanto al cerebro y al sistema nervioso, se enumeran la psicosis, la debilidad muscular y dolor o calambres después de beber. Respecto del sistema cardiovascular y respiratorio puede causar dificultades en la respiración, retención de líquidos, edemas en pies y piernas y coma etílico, entre otros.
En el aparato digestivo provoca vómitos con sangre, gastritis, cáncer de laringe y esófago, diabetes y cirrosis. El mayor peligro de las alcohórexicas, además de los provocados por la anorexia y la bulimia, es que el alcohol se convierte en la única fuente de calorías que consumen.
Hay mujeres que además combinan el alcohol con mentanfetaminas para inhibir el hambre. Un estudio publicado por la revista Biological Psychiatry indicó que el 30 % de los bulímicos y el 25% de los anoréxicos tienen problemas con el alcohol.
Según la Asociación Argentina para la Prevención de los Trastornos de la Conducta Nutricional (AAPTCN), alrededor del 4 % de las mujeres padecen esta enfermedad. El alcohol consume grandes cantidades de vitaminas del grupo B para su degradación y pone al organismo al borde de la deficiencia.
Esta patología se descubrió en el 2008 luego de una nota publicada en The New York Times referida a que en Estados Unidos las mujeres dejan de comer para compensar las calorías que adquieren al tomar alcohol.
Una de las señales para detectar si una persona sufre de alcohorexia es que evite las comidas para tomar alcohol. Es muy frecuente que lleve bebidas alcohólicas a su casa, las tome con amigos, o vuelva ebria. El tratamiento completa un control clínico y toxicológico, terapia psicológica y tratamiento con una nutricionista.
Los sábados no almuerzo y durante la tarde como alguna ensalada de lechuga o alguna fruta, así a la noche puedo tomar todo lo que quiero sin zarparme con las calorías” contó Vanesa, de 24 años, quien sufre anorexia nerviosa y su gusto por las bebidas alcohólicas  la transformó en una víctima del alcoholismo.
Otro testimonio es el Jorgelina (30), quien se volvió anoréxica a los 23 y logró recuperarse. “Fue en la época en la que estudiaba en la Facultad. Llegué a estar dos meses casi sin comer en los que apenas ingería pequeñas porciones bajas en calorías. Después empecé a comer mucho y luego forzaba el vómito. Usaba el alcohol para vomitar“.
La moda de tomar para alcoholizarse y no por el placer de tomar un bebida alcohólica por el disfrute en sí, es cada vez más frecuente en los adolescentes y en adultos. En las previas de los boliches, generalmente se consumen bebidas de pésima calidad, y se suele tomar sin límites para emborracharse y quebrar, es decir terminar vomitando por el exceso del alcohol. Y con esto no me refiero a un hábito de una noche que se tomó demás sino a un hábito que muchos practican todos los fines de semana e incluso también durante la semana.
Paralalemante se da el fenómeno de la obsesión por la delgadez extrema y por querer imitar aquella imagen, que muchas veces es irreal debido al exceso de photoshop que tiene el cual hace que una mujer se vea o más delgada de cómo está o radiante y saludable pese a sus pocos kilos y en verdad no tenga ese aspecto que aparenta debido a que no está teniendo el peso que debería tener. También hay mujeres que son delgadas naturalmente y están perfectamente saludables pero no siempre suele darse así.
Estos dos fenómenos por separado de por sí son peligrosos pero juntos son una combinación fatal. Al no tener comida en el estómago la borrachera ocurre con muchísima más rapidez y sumado a que la persona mal alimentada se encuentra débil, esto puede terminar causando secuelas irreversibles en el individuo, como la muerte.
Un artículo respecto a la alcohorexia publicado por la Secretaría de Comunicación Pública de la Provincia de Buenos Aires, especifica que aún no es un término médico oficial, aunque sí se considera un grave problema sanitario. Me parece que para poder combatir esta enfermedad el primer paso es que empiece a considerárselo como tal y se le da la importancia que requiere con campañas de concientización, prevención y centros de asistencia para los enfermos.
Para evitar que este fenómeno siga cobrándose víctimas, es importante que al nombrar el término todos sepamos cuáles son los síntomas, sus consecuencias y cómo tratarlo, tanto para ayudar al otro como a nosotros mismos.

    

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