La obsesión del ser humano por su imagen se retorna a principios de la historia y se ejemplifica en relatos como Narciso, quien se enamoró de su propio reflejo en el agua, y en la actualidad se manifiesta a través de las selfies, que son autofotos sacadas desde el móvil para subir a las redes sociales. Los límites entre cuando es simplemente una actividad lúdica y cuando se transforma en un trastorno son cada vez más difusos.
La alerta por el riesgo de la moda selfie se hizo notar cuando la manía por el tema del adolescente Danny Bowman casi lo lleva a la muerte. A los diecinueve años trató de suicidarse por no encontrar la foto perfecta y afortunadamente la madre logró rescatarlo.
A los quince, empezó a sacar fotos y subirlas a las redes sociales para gustar a las chicas y tener amigos pero se obsesionó tanto que pasaba diez horas por día sacándose fotos, al punto que su vida pasaba por estar pegado al móvil. Fue literalmente así, debido a que bajó más de doce kilos de peso, abandonó sus estudios y amistades y cuando sus padres intentaban quitarle el aparato, reaccionaba en forma agresiva.
Las redes sociales son una herramienta de doble filo porque así como se puede cosechar me gusta o likes también pueden recibirse comentarios críticos o burlas. Para mi el problema radica en que tu vida gire en torno a la opinión de los demás, que fue lo que le pasó a Bowman. Luego de ver comentarios negativos en sus fotos se obsesionó por sacarse la foto perfecta y, al ver que era imposible, no quiso vivir más.
Para recuperarse tuvo que ingresar al hospital a realizarse un tratamiento por su adicción al móvil y por el trastorno dismórfico corporal (TDC) que sufría, que consiste en una preocupación desproporcionada por algún defecto físico, ya sea real o imaginario. Hace siete meses que no se saca ninguna foto así que se podría decir que está curado. A su vez creó un perfil en Fixers para ayudar a otros jóvenes que puedan estar en su misma situación. Pero este caso si bien es extremo, no es el único y me parece importante tomar conciencia sobre este tema.
La moda de sacarse selfies es tan popular incluso entre personajes públicos, con los cuales la gente suele tratar de identificarse. ¿Pero cuáles son los límites a la hora de sacarse estas autofotos? ¿los hay?, son algunas de las tantas preguntas que surgen al respecto.
La reconocida selfie de Barack Obama en el funeral de Obama junto a David Cameron y Helle Thorning-Schmidt me parece que es un claro ejemplo de cuando se traspasa el límite. De todos modos no es la primera vez que circulan en la web selfies en funerales, es decir que no es suceso tan inusual. Sin embargo en estos casos entra en juego hasta donde llegan los derechos individuales cuando pueden perjudicar los del otro debido a que acá hay involucrado un difunto, que no puede manifestar su opinión al respecto, junto con sus seres queridos que podrían sentirse ofendidos.
Otro caso también donde están difusos los límites a la hora de realizar algo que me divierta sin medir las consecuencias es, por ejemplo, cuando se viralizó en la web una selfie de conductores en un lugar donde alguien amenazaba con suicidarse. La selfie más reciente que provocó furia en los usuarios, fue el de la adolescente que posó en las llamaradas del incendio que se produjo en Valparaíso y que provocó la destrucción de dos mil viviendas y la muerte de 12 personas. Este hecho que le habrá parecido cómico a la adolescente, seguramente no tuvo la misma reacción entre los familiares de las personas fallecidas.
La era de las nuevas tecnologías y diversas vías de comunicación es una herramienta que es tan útil como peligrosa por el mal uso de la misma. En numerosos casos los usuarios utilizan las redes sociales para descargar sus emociones ya sea a través de imágenes referentes al tema, fotografías personales o frases alusivas, pero quedan a merced de opiniones de terceros.
En el caso de Facebook al ser un medio de comunicación más privado porque uno elige con quienes amigos interactúa se estaría un poco más exento de esto pero en Twitter cualquier persona puede comentar. Por ende en los usuarios que estén muy pendientes de sus seguidores y los comentarios que circulan en estas redes sociales, podrían aparecer ciertos problemas psicológicos en la persona, como ansiedad, estrés, baja autoestima y depresión.
Con la aparición de nuevos teléfonos esta actitud con la tecnología se ha intensificado más debido a que los nuevos aparatos brindan cámaras, en diversos casos de muy buena calidad, para tomar fotografías y también instantaneidad, ya que es solo hacer un click y la imagen ya estará en las redes sociales.
Creo que esta moda de las selfies viene de hace tiempo y lo que está ocurriendo es hacer público lo que en realidad es íntimo y para acrecentar a esto, muchas estrellas tienen verdadera adicción al móvil y a las redes sociales.
Beyoncé inauguró la moda de las fotos subidas al twitter subidas cuando apenas uno se levanta bajo el hashtag #bedstagram y fue replicada por famosos. La más reciente e innovadora moda que comenzó en Estados Unidos y rápidamente se está haciendo eco en otros país, es la de sacarse selfies apenas finalizado el acto sexual bajo el hashtag #aftersex. Estas imágenes muestran a personas que están aún en la cama cuyos rostros expresan sus emociones ya sea felicidad, cansancio o el sentimiento que fuera y en algunos casos se les puede ver medio torso del cuerpo bajo las sábanas o bien sus cabellos revueltos, los cuales signos que dan indicios de que acaban de tener relaciones sexuales.
Esta práctica a mi ver es muy peligrosa debido a que expone públicamente a la pareja a recibir comentarios negativos que puedan ocasionar un problema entre ellos. Según el Centro de Estudios de Trastornos de Ansiedad, el 53% de los españoles padecen algún tipo de nomofobia, que es el miedo irracional provocado por no tener el móvil en las manos, por lo que esto podría ser un motivo de discusión entre las parejas. Y al respecto vale la pena agregar que según reveló una encuesta realizada por la empresa Pixmania el 38.89% de las personas encienden su teléfono celular luego de mantener relaciones sexuales y revisa su aplicación de WhatsApp.
No estoy en contra de las selfies, de hecho me he tomado varias en diversas oportunidades porque puede ser un lindo recuerdo o bien algo cómico, como el caso de la selfie que se sacó Ellen De Generes en la entrega de lo Oscar junto con otros artistas y que obtuvo el récord de retuits. No obstante hay que tener cuidado con el abuso de las mismas porque subir constantemente fotografías que pueden revelar tu estado de ánimo o bien aspectos de tu cuerpo, pueden derivar en bullying y causarte trastornos psicológicos severos.